3 de cada 10 chicos son obesos

Según un reciente relevamiento del Ministerio de Salud y la Dirección de Escuelas de la provincia de Buenos Aires, 3 de cada 10 chicos bonaerenses son obesos o están excedidos de peso.

El exceso de peso se da en todas las clases sociales: en los pobres porque comen con exceso hidratos de carbono y en los sectores medios y altos porque consumen comida “chatarra” y demasiadas golosinas, indica el estudio.

Por Mario N. Vadillo 

En base a estos datos, se realizó una experiencia piloto de alimentación saludable entre los alumnos de la Escuela Anexa Joaquín V. González, que depende de la UNLP: no sirven comidas fritas, el postre es una fruta de estación y no venden chicles, golosinas o “chizitos”, para contribuir a que los chicos cambien sus hábitos.

Allí, los estudiantes aprenden a reemplazar alimentos “chatarra” que no aportan nutrientes, como hamburguesas y salchichas, por otros que sí lo hacen y que son de fácil preparación, y también son concientizados del valor nutricional que deben proporcionar al organismo.

En tanto, durante un encuentro latinoamericano sobre nutrición que tuvo lugar en el país especialistas abordaron el fuerte aumento de la obesidad infantil desde hace más de una década en la región, que vincularon en gran parte a procesos migratorios internos, y su contrapartida de soluciones para lograr una dieta equilibrada.

Una vez reconocido el problema en base a estadísticas oficiales, durante el evento expusieron un nuevo sistema que con mínimo error mide la grasa corporal en niños y el gasto energético con la actividad física.

Con esas herramientas, que permiten diagnosticar con gran precisión en cada caso, se podrán efectuar las recomendaciones alimentarias más específicas para tratar la obesidad, indicaron.

“Estamos viviendo desde hace unos 10 años una transición de la desnutrición crónica hacia la obesidad“, dijo Karem Schlosser, especialista del Instituto de Nutrición de Centro América y Panamá y panelista de la reunión científica.

La especialista atribuyó ese fenómeno “a la migración interna hacia las grandes ciudades, el cambio de hábitos alimentarios por influencia de costumbres occidentales y al sedentarismo”.

“Lo que estamos haciendo en nuestra región es un programa de intervención en escuelas que apunta a modificar los planes de estudio para introducir en la currícula, desde primer grado, la temática de la alimentación saludable“, explicó Schlosser.

El programa busca además “fomentar a toda costa la actividad física” pues debido a “la inseguridad y los entretenimientos caseros, es común en todos nuestros países que los niños ya no jueguen en las calles ni en plazas y parques y se queden en sus casas bajo el cuidado de sus padres”.

Para atenuar el incremento de la obesidad infantil, la especialista destacó las bondades del método que permite medir la grasa corporal y el gasto energético para después suministrar una dieta nutritiva.

Ese novedoso sistema fue presentado durante las Jornadas de Capacitación sobre Obesidad Infantil a las que asistieron profesionales de Cuba, Brasil, México, Chile, Uruguay, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Ecuador, Venezuela y la Argentina.

Las clases, organizadas por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), estuvieron cargo de dos médicos especialistas en obesidad infantil de Cuba y Guatemala y una licenciada en educación física de Portugal.

“El método consiste en darle al niño una dosis vía oral de deuterio (isótopo) y luego en un espectrómetro de masa se mide lo que ocurre en el organismo”, explicó Gabriel Tarducci, a cargo del área de actividad física y balance energético del Programa de Prevención del Infarto (PROPIA), organizador de las jornadas.

Una vez obtenidos los resultados, mediante ecuaciones matemáticas se puede conocer con precisión la cantidad de grasa corporal y el gasto de energía que tuvo el niño.

“Los datos pueden traducirse en recomendaciones alimentarias para el tratamiento de la obesidad”, dijo el investigador.

“Se puede saber exactamente cuánta energía y qué tipo de lípidos eliminan los chicos y así prescribir actividades y dietas específicas para cada caso”, destacó Tarducci.

André Freitas, de la Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil), también sostuvo que en “en toda América Latina hemos pasado en los últimos años, especialmente en las grandes ciudades, de un problema de desnutrición a un problema de obesidad y llegamos al registro de que entre el 15 y 20% de los niños en edad escolar tienen sobrepeso”.

Freitas agregó que “en Brasil la obesidad infantil es un tema de preocupación para el Estado”, que “lleva adelante un programa de intervención en las escuelas a nivel fisiológico, con la participación del entorno familiar y social de los niños”.

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