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PROPOSICION SOBRE EL ESTADO VEGETATIVO PERSISTENTE

PROTECTORA: ASOCIACION DE DEFENSA AL CONSUMIDOR INFORMA:

«Proposición sobre el Estado Vegetativo Persistente»
«Adoptada por la 41a Asamblea Médica Mundial, Hong Kong, Setiembre 1989″

Preámbulo

La información sobre la salud, requerida actualmente, no nos brinda una evaluación exacta en cuanto a la frecuencia con la que ocurre en el mundo el Estado Vegetativo Persistente (EVP). Diez años atrás, se estimaba para Japón una frecuencia de dos a tres por cien mil. Parece probable que la cantidad absoluta de esos casos haya crecido apreciablemente como consecuencia de prácticas habituales en medicina crítica, apoyo cardiorespiratorio, alimentación parenteral y control de infecciones en pacientes con graves lesiones cerebrales. Se vuelve cada vez más actual el problema de cómo proceder con los resultados generales indeseables, económicamente costosos, y emocionalmente dolorosos, de los tratamientos modernos.

Estado vegetativo persistente

La pérdida patológica de la conciencia puede seguir a una diversidad de trastornos cerebrales que incluyen, entre otros: insuficiencia de irrigación sanguínea, intoxicación, ataques, infecciones, lesiones físicas directas, o males degenerativos. La pérdida abrupta de conciencia consiste generalmente en un estado agudo  semejante al sueño, de difícil despertar, llamado coma, que puede ser seguido ya sea por diversos grados de recuperación o por un deterioro neurológico crónico. Las personas que han sufrido múltiples daños en los hemisferios cerebrales entran generalmente en un estado crónico de inconsciencia, llamado estado vegetativo, en el cual el cuerpo se despierta y se duerme pero no manifiesta ningún indicio metabólico cerebral o conductista que demuestre poseer una función cognitiva o sea capaz de reaccionar adecuadamente a los eventos o estímulos externos. Ese estado de pérdida total de la capacidad cognitiva puede resultar de las lesiones graves que producen el coma o pueden desarrollarse más lentamente como consecuencia de trastornos estructurales progresivos, tales como el mal de Alzheimer, que en sus etapas finales destruye también las funciones psicológicas del cerebro. Si la pérdida del conocimiento dura más de varias semanas, ese estado se denomina estado vegetativo persistente, porque el cuerpo retiene las funciones necesarias para sostener la supervivencia vegetativa. Es posible salir del estado vegetativo, sobre todo durante los primeros días o semanas después del principio, pero la tragedia consiste en que muchas personas viven en EVP durante muchos meses o años si se les proporciona la alimentación y otros sistemas de apoyo.

Recuperación

Una vez que los médicos calificados han determinado que el paciente ha salido de su estado de coma, pero no se encuentra aún en estado consciente, el estado vegetativo persistente dependerá de la naturaleza de la lesión cerebral, de la duración del estado de coma y de una serie de otros pronósticos. Algunas personas de menos de 35 años con coma, después de un trauma de cabeza, así como un paciente ocasional con coma después de una hemorragia intracraneana, pueden recuperarse muy lentamente. De esa manera, lo que parece ser un EVP, al cabo de uno a tres meses después del evento que ha provocado el coma, puede en algunos casos raros evolucionar hasta desembocar en un deterioro de menor grado a los seis meses. Por otra parte, la probabilidad de recuperarse después de haber permanecido en estado vegetativo durante tres meses es ínfima. Se conocen raras excepciones, pero algunas de ellas pueden referirse a pacientes que entraron en un estado de estupor irreconocible, poco después de haberse despertado de una lesión causal del coma. En última instancia, todos quedaron gravemente discapacitados.

Pautas

A pesar de estas raras excepciones, los datos disponibles indican que la falta prolongada de lucidez durante seis meses predice, con un alto grado de certeza, la no recuperación o una abrumadora invalidez, al margen de la naturaleza de la lesión cerebral. Por lo tanto, un criterio satisfactorio de diagnóstico del EVP podría ser la ausencia observada de lucidez por lo menos durante doce meses, aunque la recuperación de la conciencia después de seis meses es extremadamente rara para los pacientes mayores de 50 años.

El riesgo de equivocar el pronóstico, aplicando el criterio mencionado, es tan pequeño que la decisión de incorporarlo como conclusión pronóstica parece plenamente justificable. La conclusión a la que llega un médico referente a la escasa probabilidad de recuperación de la conciencia es la premisa habitual que conduce a discutir la cuestión sobre la continuación o interrupción de las medidas necesarias para mantener la actividad vital. Aunque los miembros de la familia del paciente puedan ser los primeros en mencionar ese problema, la cuestión sobre la continuación del tratamiento no se discute en general mientras el médico no haya expresado su opinión respecto del pronóstico. Una vez que la cuestión de continuar o interrumpir las medidas necesarias para mantener la actividad vital haya sido planteada, es necesario considerar sus aspectos jurídicos y éticos.

Sobre

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