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ESTAN CAJONEANDO EL TESTAMENTO DE VIDA

PROTECTORA, ASOCIACION DE DEFENSA AL CONSUMIDOR INFORMA (fuente Diario Los Andes)

El caso de Eluana Englaro, la mujer italiana de 38 años que llevaba 17 en estado vegetativo luego de sufrir un accidente de tránsito y que murió hace dos semanas cuando los médicos dejaron de suministrale alimentos e hidratación artificial, desató nuevamente el debate sobre la voluntad de las personas sobre su cuerpo cuando padecen una enfermedad irreversible.
El caso sirve de ejemplo porque Eluana no podía decir qué hacer. Su padre, Beppino Englaro, al tomar la decisión y coordinar las acciones con los médicos fue categórico: «Mi hija siempre había expresado su voluntad de que se le permitiera morir si sufría alguna de estas enfermedades.

Si los médicos la hubieran dejado morir como ella habría deseado cuando nos dijeron que no había esperanza, no tendríamos ahora que revivir continuamente el drama de la muerte de nuestra hija». Englaro todavía no puede comenzar su duelo, es que el viernes pasado la justicia empezó a investigar si en realidad no cometió homicidio, debido a que Beppino fue denunciado por la asociación Conciencia y Vida.

El drama lo padecen todos, desde la persona que está afectada y que muchas veces es consciente de su incapacidad crónica, hasta los familiares que deben transformar el dolor en sufrimiento y acostumbrarse a ver a una persona querida en condiciones que jamás habrían imaginado para ella.

Si bien las diferentes normas legales evitan la eutanasia, hay otras herramientas jurídicas que les permitirían a las personas decidir sobre el cuidado personal y previsiones vinculadas al mantenimiento de una determinada calidad de vida frente a una incapacidad.

Muchas personas tienen familiares en estado terminal o afectados por una enfermedad o lesión que hará imposible que vuelvan a realizar las mismas actividades que pudieron hacer. Y los hay de todas las edades, niños, adolescentes, jóvenes y ancianos.

«En el hospital vez de todo. Hay gente que desde lo racional le gustaría que la decisión sobre qué hacer con la vida de la persona enferma hubiera pasado por el mismo paciente. También están los que prefieren que la enfermedad avance y el desenlace se produzca solo», cuenta una médica de un hospital público que tiene trato cotidiano con estos pacientes y que pide reserva de su nombre.

«Los ojos de mi hija no se encuentran con los míos, es muy duro verla todos los días en estas condiciones», relata el padre de María (26) quien ya lleva varios meses sin poder conectarse con la realidad debido a que intentó suicidarse. Pero María no logró su objetivo y como consecuencia quedó con buena parte de su cerebro paralizado y su familia pelea con la obra social para que siga haciéndose cargo de los gastos que genera el tratamiento de rehabilitación que le practican en una clínica. Han decidido no bajar los brazos.

Proyecto de ley

En la Legislatura se encuentra un proyecto de ley que les permitiría a las personas interesadas realizar su testamento de vida. ¿Qué sería esto? Un instrumento legal en el que podrían dejar especificado, al igual que se hace en un testamento de última voluntad con los bienes personales, cómo deberían actuar sus familiares en caso de padecer una incapacidad o determinada enfermedad terminal.

Según el proyecto de ley, el testamento es un instrumento público en el que se pueden especificar con precisión los tratamientos médicos y pautas a seguir durante una enfermedad, también la disconformidad con algunas prácticas terapéuticas tendientes a prolongar la vida en el tiempo, pero que no mejoran la calidad de la misma por tratarse de dolencias terminales y dejar bien aclarado que el médico está obligado a cumplir con los deseos del paciente.

Concretamente el proyecto indica: «Se pueden estipular previamente los tratamientos médicos y pautas a seguir durante una enfermedad a través de un testamento vital anticipado para la planificación de atención futura, este es un documento por el cual un paciente manifiesta anticipadamente su voluntad de realizar o rehusar tratamientos. Se trata de la voluntad de una persona consciente respecto de qué acepta para su propia salud, según sus valores».

Y agrega: «A modo de ejemplo podemos decir que las estipulaciones suelen ser del tipo de ?si tengo una enfermedad maligna quiero (o no quiero) saberlo’; ?no quiero recibir transfusiones, aunque eso ponga en riesgo mi vida’; ?en caso de que tenga escasa probabilidad de recuperarme de la enfermedad que padezco con razonable lucidez mental y/o capacidad física como para tener una vida independiente, no quiero que se me prolongue la vida por medios artificiales».

También la persona que opta por realizar un testamento de vida puede indicar en él cuestiones vinculadas con la vida cotidiana como la elección de las personas que la pueden cuidar, quién puede o no entrar a su lecho de enferma y dejar especificado dónde se encuentra el dinero para afrontar los gastos que demanden su enfermedad.

Consentimiento médico

El proyecto también se ocupa de la actuación de los médicos. En este sentido señala dos aspectos importantes. El primero referido al consentimiento y establece que «el alcance y autorización de tratamientos a los que puede ser sometido se estipulan en lo que se denomina consentimiento médico anticipado, con una función similar».

¿Qué sucede si el médico se niega a llevar a cabo las prácticas establecidas en el testamento de vida? En ese caso, deberá llamar al profesional más cercano dentro de la institución en la que se encuentre el paciente que elaboró el testamento. Si no consigue otro galeno, deberá realizar lo solicitado por la persona enferma y dejar constancia escrita de su negativa.

El proyecto establece también que podrán realizar el testamento de vida las personas mayores de edad, en plena capacidad intelectual y en uso de sus facultades mentales, de acuerdo a lo prescripto por el Código Civil de la República Argentina. Sólo podrán realizar el testamento en nombre de terceros, los padres respecto de sus hijos menores de edad en ejercicio de la patria potestad y los tutores o curadores de menores o incapaces.

Estado vegetativo

El proyecto fue presentado en 2006 por el entonces diputado Néstor Piedrafita. Concretamente, desde hace tres años, el proyecto está en estado vegetativo en la Comisión de Asuntos Legales y Constitucionales.

«Es una lástima que el proyecto esté demorado. Estudiamos el caso para darle una respuesta a una necesidad de la sociedad que sería de avanzada porque el proyecto se basa en la legislación española que es exitosa en esta materia», Pablo Marino de la comisión directiva del Colegio Notarial, institución que colaboró en la redacción del proyecto de ley.

Salvando las diferencias, en España, luego del caso de Eluana, aumentó 60 por ciento la cantidad de personas que redactaron su testamento de vida. Por esos días, una consulta promovida por el sitio digital de diario Clarín indicó que 70 por ciento de la gente estaba de acuerdo con la decisión que había tomado el padre de Eluana.

Tanto el legislador como en el Colegio Notarial esperan que avance la iniciativa debido a que fue bien recibida cuando en setiembre del 2006 se realizó en la Casa de las Leyes un foro para tratar el proyecto de ley.

En ese entonces, se expidieron a favor del proyecto la doctora Marta Fracapane de Cuitiño, actual miembro del Consejo de Ética del Hospital Humberto Notti, y el padre Jorge Poblete, master en Teología Moral y Bioética. Piedrafita afirma que comenzará a realizar las gestiones necesarias para que el proyecto pase de la Comisión de Legislación y Asuntos Constitucionales a la de Salud.

«Un beso enciende la vida, con un relámpago y un trueno, y en una metamorfosis, mi cuerpo no es ya mi cuerpo», esas son las palabras del poema de la película Mar Adentro, en la que se reflejaba el sufrimiento que atravesaba una persona cuyo cuerpo estaba totalmente paralizado y buscaba que la justicia y algún amigo, lo ayudaran a quitarse la vida. No se persigue esto con el proyecto de ley del testamento de vida, sólo se busca establecer cómo deberán actuar médicos y familiares cuando la persona ya no tiene posibilidades de decidir.

Gastón Bustelo – gbustelo@losandes.com.ar

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