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Libro tradicionales vs E-reader : ¿Cuál contamina menos?

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El artículo que hoy comento y traduzco (parcialmente) aquí puede resultar de gran utilidad, tanto para el público general como para los defensores acérrimos del libro tradicional, el de papel.


La llegada de los libros electrónicos (o lectores electrónicos, o e-readers) parece que amenaza con convertir los libros tradicionales en reliquias decimonónicas.

Sin embargo, la época actual se caracteriza, entre otras muchas cosas, por la búsqueda de una buena relación hombre-naturaleza. La visión ecológica parece que le otorga una oportunidad al libro de papel. Puede parecernos extraño, pero el libro tradicional puede ser mucho más “verde” que los e-readers (ya sea iPad o Kindle). A continuación refiero una comparativa libros electrónicos-libros tradicionales, analizando diferentes aspectos:

-La cantidad de materias primas necesarias para construir un e-reader son muchos mayores. Además, son más contaminantes. Por ejemplo, se utilizan metales, que se extraen en regiones de África asoladas por guerras, como la columbita-tantalita.

-El proceso de producción requiere consumir mucha más energía. Además, su producción conlleva efectos mucho más adversos para la salud (se estima que un 70 veces peores que hacer un solo libro).

-Resulta interesante que las operaciones de transporte son muchos más contaminantes que la producción de un libro o de un e-reader. Hemos de tener en cuenta que un e-reader contiene muchos libros y podemos adquirir nuevos libros por Internet. Esto último no puede hacerse con el libro tradicional, para cuya compra tendremos que trasladarnos a una librería. De modo que, en este apartado, gana el e-reader al libro por conllevar menos contaminación.

-A la hora de la lectura, el libro tradicional no necesita de energía para su visualización por muy eficiente que sea la pantalla del e-reader.

-El reciclaje: en el caso de los e-reader se trata de una operación complicada. Pueden ser “reciclados” ilegalmente en países del Tercer Mundo, cuyos trabajadores se expondrán a una serie de sustancias tóxicas. Si tenemos más suerte, será reciclado en una planta de última generación, con un mayor control de las emisiones y de la recuperación de los metales, conllevando menos riesgos de salud para los obreros.
En el caso de que el e-reader acabase en un vertedero, su descomposición generaría el doble de emisiones a la atmósfera y efectos tóxicos para los acuíferos locales.

Tanto las imprentas como las empresas de electrónica están reduciendo poco a poco los efectos adversos a la naturaleza. Se estima que el consumo de combustibles fósiles, agua y minerales de un e-reader equivale a 40-50 libros de papel. A la hora de hablar de los efectos sobre el calentamiento global, la producción de un libro electrónico equivale a 100 libros tradicionales.

Tantas cifras y comparaciones nos llevan a concluir que la manera más ecológica para leer es acercarse a la biblioteca pública más cercana. Eso es lo mejor de todo.

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