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Paraná: “En el interior hay un gran divorcio entre la micro y la macroeconomía”

Dice que no hay puentes financieros entre los que tienen el dinero y los que lo necesitan, como así también que en la Pampa Húmeda no hay correlato entre cómo las personas ven su situación personal y las expectativas generales del país. Un reconocido especialista que analiza un mundo empujado por los Estados, con riesgos de burbujas y con más miedos que certezas sobre el futuro. Un pequeño manual para cuidar los ahorros y no morir en el intento.

Seguramente lo habrá visto en su programa de televisión, habrá leído algunas de sus columnas en los diarios especializados, o, por qué no, lo habrá escuchado en alguna disertación que brindó en Paraná. Claudio Zuchovicki es tan reconocido en el mercado por su capacidad analítica como por su paciencia y estilo pedagógico, con el titánico norte de acercar la complejidad del mercado de capitales al gran público. Quizá por esto es que Red Mutual lo eligió para que el jueves disertara en la presentación de su fideicomiso número XV, junto al Hipotecario y el Banco de Crédito y Securitización (BACS), y por esto también es siempre placentero el intercambio con él para el gran número de personas que llegó hasta el Maran Suites & Towers.

Actualmente posee un programa radial y piensa en volver a la televisión, mientras se desempeña como gerente de Desarrollo de Mercado de Capitales de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, entre la docencia y la consultoría. Viaja mucho por el interior del país y con esa autoridad asegura que el mercado se debe un trabajo más serio con los inversores de las provincias, sobre todo porque el principal activo, las materias primas no están en Buenos Aires, aunque asegura que es aún alta la informalidad y los que tienen el dinero no se encuentran con los que lo necesitan, en un país con el 12 % de bancarización.

—Ya que es el tema que lo ha traído a Paraná, podríamos empezar hablando de la recuperación de los fideicomisos.

—Sí, es verdad. Asistimos a un momento de recuperación de la herramienta del fideicomiso, pero que en realidad es una paradoja, y para esto me voy dos pasos atrás.

Si tengo que definirle a mis hijos que van a la primaria qué es un fideicomiso, en realidad debo decirle que es un premio a la desconfianza, porque yo invierto en un activo con la particularidad que tiene garantías reales, y esto es porque dejé de confiar en el balance, dejé de confiar en un auditor, dejé de confiar en una calificadora, en lo que fuera, y quiero garantía real y tangible. Este fue el gran boom de los últimos años. A la gran crisis la sufrimos en la parte financiera, porque la gente dejó de creer en el cheque como una institución sólida, dejó de creer en la hipoteca como una institución; y el fideicomiso se convirtió en una herramienta, vos ya tenés la cobranza asegurada.

—¿Aun cuando la renta no es tan alta?

—El fideicomiso rinde menos que un bono argentino. La mayoría de los fideicomisos rinde menos que un título público argentino y vos dirías: “Bueno… le estoy prestando plata al país y eso debería ser lo más seguro en la actualidad”. En la concepción de los inversores, no funciona así.

—¿Es por eso que un fideicomiso recibe un tipo de inversores que antes no lo tenía en cuenta?

—También es real la falta de alternativas de inversión desde algún punto de vista real. En un plazo fijo la tasa ronda el 8 % anual en pesos: ¿y cuánto es la inflación? 20%; 25%; 27 %, de acuerdo a quién la mida. Entonces hacer un plazo fijo es perder dinero a sabiendas, es decir que voy a perder por lo menos un 10 % de aquí a un año y entonces me conviene adelantar consumo y comprar las cosas hoy. Entonces se empiezan a buscar instrumentos cortos para diversificar esa inversión. Fideicomiso es mantener ese capital y además le presto un poquito al consumo, otro a los commodities, y la garantía me deja tranquilo. Por eso creo que hay un compendio de cosas que empieza a favorecer estos instrumentos

—No nos une el amor sino el fideicomiso…

—Tal cual. Nos une la desconfianza, y por eso yo no haría el elogio “encontramos el instrumento ideal”. Es lo que tuvimos que encontrar, también por nuestro comportamiento en el pasado, no sólo del Estado nacional en los distintos gobiernos, sino también de muchas empresas de primera línea que también pesificaron su crédito y reestructuraron su deuda. Por eso el fideicomiso pasó a ser una respuesta rápida que el mercado de capitales tomó como vínculo para acercarse a la gente y tuvo éxito.

BONOS.

—¿Y a qué se atribuye el increíble comportamiento de los bonos en las últimas semanas?

—El comportamiento es brillante. Hay muchos factores que lo explican, pero déjeme encuadrarlo en un contexto, donde todos los bonos del mundo subieron, aún bonos del Tesoro Americano. EE.UU es el país que más debe en el mundo, donde Bernanke está diciendo: “Tengo problemas voy a endeudarme más todavía”. Mayor déficit histórico, cosa que si le sale bien tarde o temprano suben las tasas, y los bonos del Tesoro deberían bajar. Si la cosa le sale mal sería más riesgoso tener dólares, con lo cual los bonos tendrían que bajar. En ese escenario de burbuja el bono del Tesoro Americano rinde 0.25 con respecto a un bono de Brasil, o de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) que tienen el mínimo de Riesgo País de su historia. En ese proceso la Argentina se valorizó más que el resto. Un bono argentino hoy rinde entre el 9 y 10 % anual en dólares, en un mundo donde la tasa de interés es cero.

—¿Qué se puede esperar del escenario dólar planchado-baja renta, inflación-alto crecimiento, commodities récord?

—También hay un récord del oro y del petróleo si tomo un promedio de los últimos 20 años, donde si bien hubo un pico de 150 dólares, pocas veces valió más de 80. Soja, trigo, maíz subieron 71% en tres meses. Subió el euro tanto que parecía se desintegraba Europa y hoy el euro esta cerca de 1.40. Subió el aluminio, subió el acero, subieron las acciones, subieron los bonos… lo que hubo fue una mega devaluación del dólar. Lo que bajó es el dólar. Vos me decís: “subieron mucho los bonos, subieron mucho las propiedades”. Miremos un poquito hacia adentro. Midamos tu propiedad en reales, medime tu propiedad en soja, medime tu propiedad en oro, midamos el Dow Jones en oro. Entonces lo que hubo es una mega devaluación del dólar. La gente dice para qué voy a tener esta moneda que la Reserva Federal me está diciendo: “La vamos a tener baja durante mucho tiempo” y pierdo poder adquisitivo del dinero. Entonces qué hago: la gasto. Hoy comprar un departamento y alquilarlo te rinde lo mismo que un bono del Tesoro Americano. Dicho esto, impulso esa necesidad más de riesgo. Si alguien vende hoy 100 toneladas de soja, no es lo mismo de alguien que vendía 100 toneladas de soja hace 10 años. Hoy compra 10 veces más.

INFORMALIDAD.

—Ya que corrió para el campo, ¿por qué el mercado sigue mirando al microcentro cuando la renta está en un interior huérfano que sólo apuesta a activos físicos?

—Interesante esta reflexión que muchos nos hacemos. Pero tiene que ver con la informalidad de la economía y sobre todo con la informalidad de la mayoría de las provincias del interior, donde el promedio de informalidad es del 50 %. Y allí se explica el surgimiento de mutuales, cooperativas que son muy confiables para el productor. Hay un divorcio muy grande entre el que tiene la plata y el que necesita la plata, y no hay instrumentos sólidos, y eso también explica los fideicomisos.

—¿Y por qué no hay nadie en el medio?

—Hay poco, a pesar que estoy diciendo que hoy somos muchos más formales que hace 3 o 4 años.

—¿Esto por las presiones del Estado?

—Por presiones y porque ya no es negocio evadir. Por la tecnología, porque exportás y hacerlo te exige un registro, se paga con cheques, y eso te obliga a la formalidad. Igual yo creo que estos dos mundos divorciados empiezan a acercarse, pero sigue siendo muy baja una bancarización del 12 %. No es nada, y en el interior la gente esta acostumbrada al efectivo.

BRECHAS.

—Cuándo mira el interior desde una oficina de Buenos Aires, ¿qué ve?

—Veo otra Argentina. Un divorcio muy grande entre la micro y la macroeconomía. Le preguntás a la mayoría de la gente cómo ve al país y te contestan mal, pero individualmente muy bien. Esa percepción que dice que a pesar de, a mí me va bien. Las materias primas están acá y no en Buenos Aires. Los grandes ganadores fueron las materias primas y la tecnología.

—¿Dónde advierte este divorcio entre la micro y la macro?

—El punto es así. Desde el 2008 en adelante, con la gran crisis del mundo, de libro de economía, lo que tienen que hacer los Estados es no frenar la economía, no frenar el consumo. Es un tren que venía a 120 kilómetros por hora, y en 2007 fue el único año donde todos los países crecieron por encima del 5 % promedio. Encontramos la cadena de la felicidad. El tren frenó de golpe, y lo que hay que hacer es que siga en movimiento. Los países que gozan de confianza pueden tener déficit, porque el mundo le presta. EE.UU. puede endeudarse porque el mundo le presta y tener más liquidez, o como hizo Brasil, bajar impuestos a la compra de autos para que la gente compre autos. Entonces tenés que los Estados tiene más déficit, o porque bajaron impuestos y tienen menos ingresos o porque emitieron deuda. Ahí saltó Grecia, España, etc. Argentina no puede tener déficit porque nadie le presta. El desendeudamiento es porque no me queda otra, nadie me presta. Argentina tiene que aumentar el gasto, o como dicen los libros a través de la obra pública, si tenés poca, asistencialismo si tenés mucha. Si le das plata a alguien que no tiene, la gasta inmediatamente, y eso activa el mercado.

Con todo, todos los países se encontraron con menor calidad. Ahora bien: ¿quién se queda con el consumo?, las empresas.

Entonces tenés balances muy buenos de compañías con balances malos de los Estados. Y hoy el consumidor opta por adelantar consumo: pagá la obra social adelantada, pagá el colegio de los chicos por adelantado, cancelá deuda de la tarjeta de crédito.

Esto genera un circuito muy peligroso, porque nadie compró un activo porque quería ese activo, sino porque viene escapando de otro. Ojo, el día que EE.UU. decida subir las tasas

La metáfora del Fiat 600

Claudio Zuchovicki, con el carácter pedagógico que lo caracteriza, explica el actual momento de la economía mundial con una situación de su juventud: “El mundo es un auto que hoy marcha porque hay cuatro señores de los Estados que lo vienen empujando y sólo mantiene el ritmo por eso, y estos señores saben que es muy caro comprobar cuánto cuesta pararlo. Es un error pensar que estamos en un fórmula uno. Me recuerda que mi primer auto fue un Fiat 600 que se paraba y había que empujarlo. Lo empujaba yo solo desde la puerta y me apuraba a subir, pero cuando me pasaba en la velocidad debía empezar todo de nuevo. Los Estados no pueden vivir mucho tiempo perdiendo plata, y en algún momento se tienen que cobrar. O te suben impuestos o te bajan el gasto. En algún momento, el Estado empieza a debatir quién paga esta fiesta. Y ahí empieza el conflicto de sectores. Los del sector financiero miramos a la materia prima, éstos al sector financiero, y los impuestos, las retenciones, pasa en EE.UU. con la reforma médica o las jubilaciones en Francia. Estas discusiones son políticas y el riesgo político es el principal problema de los países”.

Ping Pong sobre las principales variables

Oro:

Caro. No creo que siga subiendo. Me vengo equivocando. Creo que es una defensa exagerada producto del miedo en el mundo. El que compra oro es porque no cree en el sistema y prefiere ahorrar en moneda metálica, que no es el pasivo de ningún país.

Energía:

Selectivo. A los energéticos los veo caros. Están en su máximo, y como especulador financiero soy vendedor.

Granos:

En materias primas, encabezados por el oro, vendería a futuro. La soja y los granos tienen todavía un recorrido porque ahora hay consumo, más que stock y producción, hay un sustento atrás. Se puede mantener el valor. Entre la disyuntiva de comprar o vender, vendo.

Acciones:

Compro.

Bonos soberanos:

Para el que quiere tener renta, ya a partir de ahora es aburrido. Un bono argentino rinde de corto plazo un 7 % anual y en el mediano un 11 % anual. Tiene para subir un poquito, siempre argentina marche bárbaro, y si eso sucede, le va a ir mejor a las acciones que a los bonos.

23/10/10 Fuente: El Diario de Paraná

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