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Polémica por la calidad de la nafta de YPF

Especialistas aseguran que la nafta con menos octanaje desgasta más los motores. El debate se plantea a partir del anuncio de YPF sobre su decisión de bajar de 96 a 93 el octanaje de la súper.

La decisión de YPF de bajar de 96 a 93 el octanaje de su nafta súper repercutió entre los consumidores cuando uno de los máximos referentes de la empresa, Walter Vázquez (representante de Mendoza en el directorio), salió a defender la medida esgrimiendo que así “se puede producir mayor cantidad de litros de combustible”.

Sin embargo, según los especialistas, el descenso del octanaje deteriora notablemente el funcionamiento y la perdurabilidad del motor de los automóviles. Esto hace que los usuarios se quejen de la “irresponsabilidad” de la firma que tiene el 55% del mercado local de combustibles.

El cambio aparece en la denominada Ficha Técnica 2, que YPF dio a conocer en marzo de este año, es decir cuando aún estaba bajo control de los españoles de Repsol. Allí se indica que el número de octanos de la nafta súper es de 93. Al pie de la nota se advierte que la misma remplaza a la Ficha Técnica 705, de enero de 2011, en la que se especifica que el octanaje de la súper es 96. Como bien saben los automovilistas que llenan el tanque con nafta súper en las estaciones YPF, la rebaja de calidad no fue acompañada por un recorte en el precio de venta, aunque hoy la empresa ofrezca la súper más barata del mercado (por ahora).

En la petrolera señalaron que el combustible cumple, aún con menor octanaje, con las normativas vigentes de la Secretaría de Energía.

Sin embargo, el tema del octanaje es importante por varios motivos. Los fabricantes de autos diseñan sus motores, entre otras cosas, en función del combustible que usarán. Hoy la mayoría de los vehículos que circulan por el país necesitan, como mínimo, combustible de 95 octanos. La decisión de YPF obligaría a los propietarios a cargar la nafta premium (de 98 octanos y a un precio mayor), o sencillamente cargar súper de otra marca.

“Por la composición de sus motores, los vehículos fabricados desde 1995 a la fecha se verán afectados con el menor octanaje del combustible y los propios usuarios lo notarán en lo que nosotros llamamos ‘pistoneo’ y la gente denomina ‘cascabeleo’. Lo cierto es que afecta los pistones, que pueden romperse dependiendo la calidad de los autos y esto se traduce en un desgaste prematuro del motor. Por precio y ahorro en combustible, hoy los autos que más se venden son los de menor cilindrada y estos son los más afectados con la disminución de octanaje”, explicó Gustavo Schneemann, mecánico de un taller ubicado en Las Heras bajo el nombre “Schneemann Servicios Mecánicos”.

El especialista confesó además que cargando nafta con menor octanaje el usuario no estaría ahorrando ya que, utilizando el vehículo a mayor potencia, el motor nutrido con este combustible termina consumiendo más nafta. “En una aceleración típica de una ruta o por ejemplo en una autopista, para obtener mayor rendimiento necesitamos llevar el motor a su máxima prestación. En ese momento el consumo será mayor si el octanaje del combustibles no es el adecuado”, completó Schneemann.

Por su parte, Adrián Gutiérrez, otro mecánico que presta sus servicios en una importante concesionaria  de autos de nuestra provincia, aseguró que aún no ha sucedido “pero puede que los vehículos garantidos que lleguen a los talleres pierdan el beneficio si utilizan nafta que en su octanaje sea inferior a la que recomiendan los manuales de cada una de las marcas. Insisto, no ha sucedido, pero las automotrices estarían en todo su derecho”, aseguró.

Consultado por Los Andes, Daniel Barilá, ingeniero del Departamento de Mecánica de la Facultad de Ingeniería Mecánica de Comodoro Rivadavia, explicó que las consecuencias de la medida llevada a cabo por YPF pueden manifestarse cuando el conductor acelera al máximo.

“El octanaje tiene que ver con la resistencia a la detonación; la detonación produce el pistoneo, que es un ruido similar al de una cuchara golpeando un vaso. Cuando el motor se utiliza a su máxima potencia pueden producirse fallas; mientras tanto, no. Pero los autos más usados por los argentinos solicitan en sus manuales la utilización de combustibles con un mínimo de 95 octanos. Esto no quiere decir que sentirán las consecuencias de inmediato, pero si uno acelera a fondo los daños pueden aparecer”, explicó Barilá.

El ingeniero patagónico agregó que tal vez el mayor problema tenga que ver con la información que recibe el usuario. “Lo grave es que no digan que están vendiendo nafta con menor octanaje. Allí la empresa estaría fallando en lo que tiene que ver con la lealtad comercial. El usuario tiene que saber qué está consumiendo. Después cada uno decide sobre su auto”, concluyó el especialista.

17/7/12 Fuente: Diario Los Andes

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