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¿Tiene usted deudas? Un tema de todos los días

Corría el segundo semestre de 2002, yo había llegado de Tampa, Florida (EEUU), donde realicé un nivel de un curso de inglés. Me había retirado del banco donde trabajé dieciséis años, y ahora al regresar a Venezuela estaba desempleado, frustrado y con muy poco dinero, ¡pero medio hablando inglés! Me había gastado gran parte de la liquidación, el producto de la venta de mi carrito y mis ahorros en ese soñado curso en Estados Unidos. ¡El Sueño Americano, pues!

Yo mismo había causado mi propia crisis y no podía culpar a nadie por ello, así lo asumí. Con  arrepentimientos, tristezas, lágrimas, sobrepeso y el envío de más de ochenta currículos, transcurrieron dos años, hasta que conseguí un empleo serio. Sin embargo, y gracias a dos amigos, en ese período me desempeñé como profesor universitario en tres instituciones (para generar algo de dinero, mientras tanto). Por cierto, cabe señalar que la “educación”  es una de las profesiones más altas (importantes) que hay, sólo que los honorarios no son los más altos. Así que lo poco que ganaba impartiendo clases lo gastaba en libros de autoayuda. Pero señalemos exactamente qué aprendí con mi crisis:

  1. Causé esa situación, porque en lo más profundo escuché a mi corazón (verdadero líder de cada persona) decirme que era necesario hacer cambios importantes en mi vida.
  2. Dejé de ser comprador compulsivo de cosas innecesarias. Por ejemplo, me di cuenta de que no necesitaba malgastar tanto dinero en discos compactos (los coleccionaba desde que tenía doce años de edad). Es decir, ajusté mi patrón de consumo a mi realidad económica, pero esto también me hizo consciente de algo aún más importante: había estado llenando mis vacíos personales con cosas materiales.
  3. Aprendí a vivir con sólo una tarjeta de crédito y a mantenerla muy baja, pues mis ingresos no daban para asumir pagos mínimos fuertes. Este fue mi comportamiento con el resto de mi economía personal, es decir, no asumí ningún tipo de deudas durante ese período.
  4. Comencé a disfrutar de las cosas sencillas, y a veces hasta gratis, que podemos hacer para alimentar nuestro cuerpo y alma: subir a El Ávila, ir al Parque del Este, caminar y trotar, leer sobre dinero y calidad de vida. En otras palabras, comencé a reencontrarme con el Johan olvidado, con aquel muchacho de barrio que disfrutaba jugando pelotica de goma, tanto como escuchando a Los Beatles; sin título universitario, sin experiencia laboral, sin cargo y hasta sin dinero ¡Qué bueno y que tremenda experiencia fue sentirme desnudo, natural y sin adornos, otra vez!

¡La gran oportunidad que la vida siempre está dispuesta a darnos! Situaciones que nos sacan de la comodidad para generar cambios importantes en nuestro rumbo; por cierto, a esa oportunidad la llamamos crisis. Pero definitivamente, todo está en la actitud que uno asuma.

Veamos ahora las sugerencias, para aquellos que desean mejorar la administración de sus deudas:

  1. Ante todo, debe calmarse y sentir desde lo más profundo de su ser, que sí será capaz de cancelarlas y salir airoso(a) del embrollo. Tiene la inteligencia, fortaleza y determinación para hacerlo ¡Además tiene al Universo de su lado!
  2. Calcule con exactitud cuánto y a quién le debe (bancos,  amigos, familiares, entre otros). Hágalo en una hoja de Excel o en una hoja de papel. ¡Enfrente su realidad con los números! Es la única forma de superarla, aunque sea muy dolorosa. Luego asígnele una prioridad e importancia de pago a cada una: monto, vencimiento, pago mensual, deuda total, tipo (hipotecaria, automotriz, tarjetas de crédito, etc.). En el libro que recomiendo más adelante, conseguirá una fórmula para determinar cuál deuda deberá pagar primero.
  3. Asuma con entera responsabilidad y auto convénzase (si aún está vacilando, claro), que sí pagará sus deudas, hasta el último centavo. Porque no se trata simplemente de asumir sus compromisos, sino de dejar en alto su nombre y su apellido, es decir, su reputación ante acreedores y personas que lo rodean, porque tarde o temprano se enterarán de sus problemas. De lo contrario, si decide no cumplir con el pago de sus deudas, tenga presente algo: a quien más daño le está haciendo es a usted mismo. Sencillamente la energía (positiva o negativa) que irradiamos, es la misma que recibimos.
  4. Tenga en cuenta que las personas o instituciones financieras que confiaron en usted, otorgándole préstamos, no son sus enemigas. Primero que nada no lo obligaron a solicitar un préstamo; al contrario, seguramente de manera voluntaria fue usted quien decidió hacerlo, y además llamaba casi todos los días a ver si le habían aprobado la tarjetica de crédito, o el préstamo de su soñado vehículo. Recuerde la actitud que tenía cuando solicitó el préstamo (muy amable, sonriente y entregó contento (a) y con mucha diligencia todos los documentos que le fueron solicitados).
  5. Si tiene atrasos fuertes o mora, no se pierda (no hay nada que moleste más a los bancos). Es decir, no apague o cancele su celular, ni se niegue a atender las llamadas de sus acreedores. Haga lo contrario, hable con ellos, si es personalmente ¡mucho mejor!, porque dando la cara está demostrando su seriedad. Explíqueles que está pasando por una situación difícil, pero que también, está trabajando arduamente para solventar sus deudas y además está segurísimo(a) de que sí les va a pagar. En estos casos es muy importante comprometerse mediante un plan de pago realista, de acuerdo con sus ingresos.
  6. Cancelar sus deudas le enseñará (por supuesto, sólo si desea aprender) entre otras cosas, no volver a asumir obligaciones sin necesidad, y endeudarse sólo si puede honrar tales compromisos, es decir, si su flujo de efectivo se lo permite.
  7. Importante: si está inmerso en problemas de deudas, no crea que asumiendo más compromisos los va a resolver, o solicitando más préstamos para cancelar los vencidos (reciclaje). ¡Esto es gravísimo!
  8. Debe poner a trabajar su creatividad, y buscar la forma de generar por lo menos un ingreso adicional, porque lo más seguro es que el salario no le sea suficiente para cancelar sus deudas. ¡Esto es imperativo!
  9. Hable con su pareja y familiares (directos y los más cercanos). Si tiene hijos (de cualquier edad) inclúyalos en la reunión, porque es un problema que afecta a todos los integrantes. Explíqueles que todos deben colaborar en ser más conscientes con los gastos, pues tienen problemas con deudas. Comprométalos a ayudar de cualquier forma posible, no se ahogue usted solo(a). Busque apoyo moral en ellos, y no se haga el héroe o heroína, pensando que usted salvará a su familia, sin que ellos se enteren. Es una excelente oportunidad para crecer con ellos.
  10. Por último, y lo más importante, cuando comience a cancelar sus deudas, también comenzará a recobrar su sueño, tranquilidad y quizás hasta la salud. Esto es oro puro, más que cualquier riqueza.

 

Recuerde: El problema no es el dinero ni las personas que nos prestan; son nuestras emociones fuera de control que nos llevan a malgastar nuestros recursos. Y si usted hoy en día cuenta con un empleo, tiene aún más chance de enderezar su situación económica, pues no tendrá que pasar por una crisis parecida a la mía; cuando me encontraba sin medio en el bolsillo y sin trabajo.

Johan Pullas Guillén

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