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España: Videncia y astrología, ¿el nuevo porno?

El porno ya no es lo que era. Al menos en lo que a las televisiones locales se refiere. Con la llegada de la TDT y la competencia de Internet, la pornografía parece que ha dejado de ser rentable. Los programas tipo ‘acierte y gane’ también han perdido popularidad: el engaño es demasiado evidente. En cambio, los programas de adivinación son cada vez más frecuentes y los gabinetes televisivos se multiplican. Da dinero y, coinciden los expertos, no causa problemas legales. La indefensión del espectador es total; la impunidad de los ‘falsos adivinos’, valga la redundancia, mayor.

Rubén Sánchez, portavoz de la asociación de defensa del consumidor Facua califica la situación como de “fraude tolerado” y distingue entre dos tipos de videntes, los que tiene su consulta en un piso y los que trabajan en televisión. Sobre los primeros no hay duda, son un engaño, “pero el problema a la hora de reclamar es que es muy difícil tener pruebas cuando no existe ni una factura”.

El caso de los adivinos en televisión, dice, es todavía más grave ya que “el fraude se comete a la vista de todo el mundo, y la persona que llama podría grabar sin problema la actuación, pero no sirve de nada ya que la legislación favorece el engaño”. Sánchez contrapone esta situación con la de los programas tipo ‘acierte y gane’, contra los que sí se ha podido actuar al descubrirse algunos de los trucos que usaban. Por lo que respecta al porno, el negocio se ha transformado: ahora las imágenes no suelen ser tan subidas de tono y el negocio son los chats para encontrar pareja.

Servicios de ‘ocio y entretenimiento’

La clave de la impunidad está en la ley que regula estos servicios de tarificación adicional: “los videntes utilizan el prefijo ‘806’, que es el que la ley establece para los servicios de ocio y entretenimiento”, explica Sánchez. “Desde el momento en que es un simple divertimento, aunque la gente que llame esté plenamente convencida de que el vidente tiene el poder de ver el futuro y le paga por ello, no tiene ninguna posibilidad de reclamar“.

Desde Facua aseguran que si las administraciones, tanto locales como nacionales, “consideran que es algo para divertirse deberían obligar a las televisiones a incluir un rótulo bien grande en el que se dijera que ese es el fin y que las palabras del vidente de turno no tienen ningún valor“. Un ejemplo de la realidad de la situación es que en Valencia, donde la legislación autonómica no permite este tipo de programas, el Ayuntamiento tiene en su parrilla un espacio de videncia. Lo curioso es que el ente no emite los plenos de la corporación, lo que ha sido criticado por la oposición.

Una opinión similar mantienen en la Unión de Consumidores de España. “Lo más que se puede hacer es vigilar que aparece la tarifa correctamente y otras cuestiones así porque no se puede hacer nada para que se dejen de emitir estos programas”. Desde la institución recuerdan incluso lo difícil que es actuar cuando la publicidad de producto es manifiestamente engañosa ya que “desde que pedimos su retirada hasta que esta se produce, la campaña publicitaria o ya no existe o ha cambiado”.

Fernando Frías es abogado y vicepresidente del Círculo Escéptico, una de las pocas organizaciones que en España intentan luchar contra la superchería. Su diagnóstico es igualmente descorazonador: “Legalmente hay poco que se pueda hacer. A simple vista podría parecer un delito de estafa continuada, pero legalmente no lo es”.

La vía penal queda excluida, “y acudir a la vía civil por, por ejemplo, enriquecimiento injusto es lento y caro. La gente prefiere desistir”. Otro de los problemas con los que se ha encontrado es que “a la hora de ir a juicio, puede que el afectado siga creyendo en el vidente que le ha engañado, y que sea la familia la que quiere actuar, pero es todavía más difícil”. Cita el caso actual del recién juzgado Padre Ángel: “Le acusan de defraudar a Hacienda pero no por el daño que ha causado a tanta gente”.

El Derecho no protege a los ‘incautos’

Desde su punto de vista es comprensible, aunque llame la atención que en el caso del Padre Ángel –un falso sacerdote valenciano que montó su propia iglesia y ha amasado una fortuna- el fiscal no le acusara de estafa ya que, afirma en su escrito, “el Derecho Penal no protege a incautos”. Por ‘incautos’ se entiende los que lo perdieron todo por seguirle.”(Los) curanderos, milagreros y personas que se mueven en el mundo esotérico no pueden engañar a una persona de cultura media”, recuerda el fiscal en su escrito. La Audiencia de Valencia ha estado de acuerdo, absolviendo al falso sacerdote e instando a las partes a que acudan a la vía administrativa para resolver sus diferencias.

“Es como una pescadilla que se muerde la cola”, señala Frías. “No se puede hacer nada porque hay un limbo legal, pero también es difícil legislar para que los consumidores acudan en caso de mala praxis, ya que es mala praxis per se: es un timo y punto, nadie puede leer el futuro”, concluye el abogado y autor del blog especializado en fenómenos paranormales El fondo del asunto.

España está por detrás de otros países. La Unión Europea estableció en 2008 que, en el caso de los productos milagro o servicios como la videncia, se invertiría el peso de la prueba en caso de litigio. Es decir, en caso de juicio el adivino tendría que demostrar que posee el don, y no el cliente que carece de él. La directiva aún no se ha traspuesto al ordenamiento español.

19/12/10 Fuente: Elmundo.es

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