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A “rezar” para que no se rompa: el arreglo de un auto o de un electrodoméstico puede llevar unos 4 meses

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La novela de los faltantes sigue sumando capítulos a esta historia que comenzó a tejerse hace tiempo, pese a que la aparición de nuevos problemas en la economía le restó protagonismo.

Pero esta “desaparición” de los grandes titulares lejos está de significar, hasta ahora, una mejora en el abastecimiento de piezas y componentes, inconvenientes que vienen sufriendo varios sectores económicos, producto de las trabas a la importación.

Muy por el contrario, la situación no ha dejado de complicarse desde el inicio de 2013 y el cierre de este primer semestre llega con faltantes que -en ciertos productos- se extienden hasta por cuatro meses, tanto en lo que hace a la electrónica de consumo como en lo referente a autopartes.

En cuanto a los artículos hogareños, la falta de accesorios para reproductores de audio, heladeras, lavarropas, equipos de aire acondicionado y pequeños electrodomésticos hace que desde las casas de service autorizadas hagan referencia a demoras con fecha abierta de resolución.

En lo que respecta a los repuestos de autos el panorama es similar: ópticas, guardabarros, cajas de cambio o sistemas de frenos, entre otros, brillan por su ausencia.

En este último caso, el faltante de piezas también afecta a los equipos de electrónica y refrigeración, que padecen las consecuencias de las restricciones a las importaciones que el Gobierno enarbola, paradójicamente, como herramienta para desarrollar la industria local.

Por citar un caso, y según pudo averiguar iProfesional, los últimos modelos de automóviles poseen radiadores de aluminio que no se desarrollan aún en el país.

Los dueños de vehículos con motor a inyección enfrentan los problemas derivados de la provisión discontinua de piezas importadas, que tampoco pueden ser reemplazadas por producción local. Al parecer, ni siquiera la ventaja competitiva de pertenecer al Mercosur ayuda.

“Hay chapería y accesorios como faros que se producen en Brasil y hasta en esos casos las demoras no bajan de los 30 días”, afirmó a este medio Jorge Zeitune, referente de la Cámara de Automotores de Mendoza.

En la zona porteña de Warnes, en tanto, la escasez o el faltante total de piezas para autos ha obligado a algunos negocios a redireccionar sus ventas y apostar por productos de más fácil disponibilidad.

Así, los que se especializaban en la comercialización de embragues -que no se consiguen- poco a poco están “migrando” a otros rubros como, por ejemplo, baterías, que son más fáciles de importar.

Este desabastecimiento se refleja en los valores a los que se vende la mercadería: “Las autopartes han venido teniendo fuertes incrementos y creemos que a lo largo del año se incrementarán por lo menos entre un 30% y un 40%”, expuso un comerciante de Warnes.

Marcas complicadas

“Hoy día, para autos como el Ford Fiesta o el Kuga se hace muy difícil obtener repuestos. Traté de conseguir para un cliente que había sufrido un choque ópticas, paragolpe y capot y ya van dos meses y aún estoy tratando de dar con las ópticas”, dijo a iProfesional el encargado de un negocio.

Desde una agencia de usados que ofrece la marca del óvalo, su titular, que pidió no ser mencionado, aseguró que “hay complicaciones también para los Focus. Conseguir filtros de aire, por ejemplo, es imposible. Con el Kuga también hay problemas. Hay clientes que hace más de tres meses que están esperando por una tapa de baúl original”.

Algunos modelos de Volkswagen no escapan a este escenario de escasez.

“En el caso del Suran, está muy complicado conseguir paragolpes y parrillas. Son partes que vienen de afuera y se ven afectadas por las trabas del Gobierno. El tiempo de ingreso de piezas de ese tipo tranquilamente puede llegar a los cinco meses”, señaló a este medio un comercializador de VW.

Un particular aportó otro ejemplo vinculado con la misma marca. “Hace muy poco sufrí un golpe en mi auto, un Fox. En la concesionaria me aseguraron que los repuestos para la puerta trasera recién iban a estar disponibles, por lo menos, en tres meses”, dijo a este medio.

También algunos modelos de Peugeot sufren las consecuencias del “cerrojo”.

“Conseguir la fusilera electrónica BSI del 307, por ejemplo, implica una demora de entre 2 y 3 meses. Una concesionaria tardó más de 75 días para conseguir los cristales laterales”, contó a iProfesional otro usuario de la marca.

Desde otra casa de repuestos de Warnes, una agente de ventas destacó que el desabastecimiento tiene que ver en muchos casos con piezas provenientes de Brasil, un proveedor tradicional de la industria local.

“Tenemos muchos faltantes de repuestos importados. Hay artículos que no se encuentran desde fines del año pasado. Ahora también estamos teniendo problemas con artículos brasileños. No siempre se puede reemplazar un repuesto importado por uno nacional”, comentó.

Para luego añadir: “Faltan muchísimas piezas por las restricciones del Gobierno”, al tiempo que se preguntó dónde está la llamada “industria nacional”.

Problema en el hogar

En lo que hace a los artefactos del hogar, diferentes casas de service señalaron a este medio que “hay repuestos que ya resultan imposibles de conseguir”. Y destacaron que “muchos clientes igual prefieren esperar antes de comprar una marca nacional”.

Las complicaciones para poder ingresar accesorios del exterior han dado lugar -de acuerdo con los services consultados- a aumentos de hasta un 100% en los precios.

A la espera prolongada se suma un factor negativo adicional para los clientes: pocos trabajos cuentan con garantía y esto también responde a la escasez de stock de productos.

“En 2012 todavía había distribuidores o importadores que garantizaban piezas originales. Este año, al faltante de repuestos se suma que lo que hay en la plaza es de industria nacional y muchas veces son productos de menor calidad”, expuso un comerciante de la zona de Caballito.

“Es por eso que se nos dificulta mucho garantizar la reparación de los electrodomésticos”, recalcó.

Un ejemplo del equipamiento que falta puede ubicarse en los lavavajillas, que escasean en todas las casas de electro, tanto en las de Buenos Aires como en las del interior del país.

En el mercado no sólo no se están ofreciendo modelos nuevos sino que, además, desaparecieron los repuestos para los equipos usados. Algo similar ocurre con los lavarropas, para los que prácticamente no hay piezas disponibles en el mercado.

Desde la firma mendocina Mazzini, aportaron otro testimonio respecto de cómo se presenta la actual situación.

“La calidad en muchos casos hace que resulte difícil asegurar un correcto funcionamiento post-service. Los accesorios de lavarropas de origen nacional -como es el caso de las bombas- no ofrecen la misma prestación que sus pares italianos o españoles, que duran tres veces más a precios similares”, afirmó Bruno Mazzini, ejecutivo de la firma.

Desde una agencia especializada en la reparación de televisores, emplazada en el barrio de Palermo, graficaron con otro ejemplo los altos costos consecuencia de los faltantes.

“Los repuestos aumentaron tanto que reponer la placa de video, sumada la mano de obra, puede significar un precio equivalente a comprar el aparato nuevo, si es que el usuario consigue uno de la marca que busca”, indicó un comerciante a iProfesional.

“De un año a otro, y como consecuencia directa de las trabas a las importaciones, los precios de los componentes subieron más de un 100%. A esto se suman las enormes dificultades para conseguir muchos de ellos”, destacó la fuente consultada.

La industria, preocupada

El gerente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), Miguel Ponce, advirtió que hay “sectores” de la producción nacional que están “frenados” por las restricciones impuestas por el Gobierno a las importaciones.

“Estamos llegando a situaciones absurdas. Nosotros podemos coincidir con ciertas medidas oficiales, pero hay otras en las que se ve claramente que no se logran los resultados previstos”, alertó el directivo.

El empresario explicó que “no se puede hablar de un único sector que esté complicado” sino que son “varias las actividades que sufren por la falta de piezas”.

En la industria, semana a semana, distintas compañías y ejecutivos vienen alertando de la escasez de insumos, como por ejemplo ciertos tipos de acero que no se fabrican en la Argentina, al igual que de componentes electrónicos, cables de microregulación, reductores de velocidad de origen europeo y chino que se requieren para líneas de fraccionamiento, embotellados, cosechadoras y maquinaria minera y agroindustrial.

Los industriales se quejan de que la Secretaría de Comercio demora cerca de 60 días en autorizar las importaciones.

A ese lapso hay que sumarle los plazos de envío: si el repuesto llega vía aérea hay que esperar 10 días, pero si llega por barco, unos 45.

Sumando los plazos de Guillermo Moreno a los logísticos, hacerse de un insumo clave puede implicar entre dos y tres meses de demora.

A la hora de graficar cómo se han extendido los plazos de entrega, fuentes vinculadas a CIRA especificaron que, antes de las restricciones, se requería de entre 15 y 20 días para obtener piezas clave para los vehículos de carga y transporte. Ahora, ese plazo se ha quintuplicado, estirándose los plazos hasta los 100 días.

Como corolario, la baja calidad de algunas piezas de origen nacional dejan sembrado un manto de dudas sobre cuánto avanzó el “Made in Argentina” en todo este tiempo, pese a que el Gobierno haya insistido con un tipo de cambio que favorezca la reindustrialización y en evitarle a las empresas el “mal trago” de la competencia importada.

19/6/13 Fuente: Iprofesional

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