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LOS TEXTILES SE RESISTEN A CUMPLIR LA LEY DE LOS TALLES BONARENSE.

PROTECTORA, ASOCIACION DE DEFENSA AL CONSUMIDOR INFORMA

La industria textil se resiste a cumplir con la denominada Ley de Talles bonaerense, que obliga a los comercios de ropa para adolescentes a tener en stock todas las medidas de los modelos que están a la venta.

Aunque la Provincia iniciará los controles a partir de diciembre, los empresarios adelantaron que no tienen previsto modificar las líneas de producción y preparan un reclamo judicial contra la normativa porque la consideran inconstitucional.

El 21 de junio pasado, la Provincia publicó la disposición N° 478, del Ministerio de la Producción, que estableció un plazo de 180 días para que fabricantes, distribuidores y minoristas pongan en la cadena de comercialización las nuevas medidas de la ropa para jovencitas.

La resolución fijó también las normas para la marcación de la indumentaria: pantalones, camisas, remeras y blusas deberán estar identificadas con los números del 38 hasta el 48. De esta manera, las marcas tendrán que eliminar las denominaciones «S», «M», «L» y «XL», que se usan ahora.

«La reglamentación se conoció cuando la mayoría de las fábricas tenían definida la mercadería de la temporada primavera-verano. Las líneas de la producción estival se ponen en marcha al promediar el otoño y se entregan en agosto. No hubo tiempo para cumplir la exigencia», explicó a Clarín el director ejecutivo de la Cámara Argentina de la Industria Indumentaria, Héctor Kolodny.

Por eso, el dirigente aseguró que «la mayoría de las firmas no cambiará el actual sistema de confección».

La Cámara puso a trabajar a los asesores legales para un futuro reclamo judicial: «Esta ley es inconstitucional porque vulnera la lealtad comercial y atenta contra la libertad de comercio», son los argumentos centrales del reclamo.

La directora de Comercio bonaerense, Ana Serrano, dijo a Clarín que «el 21 de diciembre comenzarán las inspecciones en los locales y las empresas. Ese día vence el plazo previsto por la reglamentación. Vamos a controlar que se cumpla en todos los eslabones de la cadena de distribución y serán los municipios los responsables de la aplicación de sanciones».

Está descartada una prórroga: «Los términos fueron acordados con los empresarios. No hay motivos para postergar la entrada en vigencia», aclaró Serrano.

La Ley de Talles (N° 12.665) estuvo paralizada más de cinco años. En marzo de 2001 fue aprobada por la Legislatura bonaerense, pero la reglamentación se conoció recién este año.

La iniciativa —impulsada por la ex diputada María del Carmen Banzas— busca modificar los hábitos de consumo para evitar la proliferación de enfermedades como la bulimia y la anorexia, con alto impacto entre las jóvenes y adolescentes.

Según el empresario textil Pablo Sönne, este argumento es «inconsistente porque desconoce el origen social de esas enfermedades y porque supone un reduccionismo conjeturar que los talles de la ropa incitan a la búsqueda de un cuerpo perfecto».

La medida es apoyada por las asociaciones de defensa del consumidor: «Es un derecho de los clientes que los comercios tengan todos los talles. Evita la discriminación de las personas obesas, pero también de miles de mujeres que no ‘entran’ en los talles impuestos por las marcas», La resolución ministerial obliga a los fabricantes a confeccionar indumentaria de acuerdo con las convenciones (normas IRAM e ISO) aceptadas en el país.

Para los talles máximos de un pantalón, entre 60 y 80 centímetros de cintura, y entre 86 y 106 de caderas. Las camisas o remeras tendrán que medir entre 62 y 102 centímetros de contorno de busto, y las faldas estarán hechas con 59 centímetros de largo en el talle 38 y hasta 64 centímetros para el 48.

«No hubo un relevamiento antropométrico en la Argentina. Esas medidas están hechas para el perfil de un habitante español», se quejó Kolodny, de la Cámara de Indumentaria. Y agregó: «Las medidas que figuran en la resolución no se corresponden con las de las chicas de nuestro país.»

Además, los empresarios sostienen que el mercado regula esta vertiente de la moda: «Funcionan muchos comercios dedicados a talles grandes. No es cierto que exista discriminación. Además, el Estado no puede obligar a las empresas a fabricar una prenda que después no podrá vender», explicó Kolodny.

Gobierno y diseñadores tienen pocos puntos en común sobre la Ley de Talles. Sin un acercamiento, la resistencia empresaria pronostica una batalla legal en medio del lanzamiento de la temporada primavera-verano en moda para adolescentes.

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