CONSUMO SUSTENTABLE: INFORME DEL MINISTERIO DE ECONOMIA DE LA NACION ARGENTINA

PROTECTORA: ASOCIACION DE DEFENSA DEL CONSUMIDOR INFORMA:

Consumo Sustentable:

La relación entre el consumo y la producción

presentes y futuros

I. Introducción

En el último cuarto de siglo, los gastos de consumo mundial, tanto privados como públicos, registraron una dinámica expansiva sin precedentes que significó que el nivel de consumo se duplicara en términos reales.

Naturalmente esta expansión ha permitido considerables avances en el desarrollo humano, pero también se vio acompañado de impactos negativos de similar envergadura referidos a: distribución desigual en el consumo, exclusión social, profundización de las desigualdades, daño y deterioro ambiental (pérdida de biodiversidad, desertificación, deforestación, degradación de la tierra, etc.).

Esta realidad amenazante para el futuro del planeta y para nosotros, sus habitantes, llevó a que la comunidad internacional conformara una agenda que incluyera los objetivos y políticas que permitan hacer del desarrollo sustentable una realidad a través de la eliminación de la pobreza y la eradicación de las amenazas que afectan al medioambiente, local y global.

Concretamente, se reconoció que la mayor causa del continuo deterioro del medioambiente global es el carácter insostenible de los patrones de consumo y producción, particularmente en los países industrializados. A partir de ello, se destaca la necesidad de reorientar los patrones de consumo y producción hacia la sostenibilidad y elaborar estrategias que permitan alcanzar ese objetivo, promoviendo la satisfacción de las necesidades humanas básicas y la reducción de la presión sobre el medioambiente.

Desde entonces, el consumo sostenible se integró como un elemento del desarrollo sostenible, entendiendo a éste como el desarrollo que cubre las necesidades del presente sin comprometer la posibilidad de las futuras generaciones para satisfacer las suyas.

La creciente importancia que este tema está cobrando en el ámbito de la comunidad internacional hace propicio conocer alguna de las iniciativas que se están desarrollando respecto del consumo sostenible a través de agencias multilaterales, como así también las experiencias de algunos países que ya están avanzando en ese sentido.

¿Qué se entiende por Consumo Sostenible?

Existe un amplio reconocimiento a nivel global acerca de los serios impactos sociales y medioambientales de mantener patrones de consumo insostenibles.

Surge, entonces, a partir de este reconocimiento la importancia del consumo sostenible, que como concepto resulta complejo de definir, por cuanto requiere considerar un diverso conjunto de elementos.

De hecho, las mayoría de las definiciones existentes del consumo sostenible tienen en común que incluye los siguientes aspectos:

  • Ø Satisfacer las necesidades humanas.
  • Ø Favorecer una buena calidad de vida por medio de estándares de vida dignos.
  • Ø Compartir los recursos.
  • Ø Actuar tomando en cuenta las generaciones futuras.
  • Ø Considerar el impacto de los productos que consumimos a lo largo de toda el ciclo de vida (desde el nacimiento hasta el fin).
  • Ø Minimizar el uso de los recursos, los residuos y la contaminación.

La Comisión de Naciones Unidas para el Desarrollo sostenible, en 1995, adoptó oficialmente la siguiente definición para el consumo sostenible:

“El uso de servicios y productos relacionados que responden a las necesidades básicas y conllevan una mejor calidad de vida, minimizando el uso de recursos naturales y materiales tóxicos así como también la emisión de residuos y contaminantes sobre el ciclo de vida, de tal forma que no haga peligrar las necesidades de las futuras generaciones”.

Esto reconoce, en definitiva, que estilos de vida y formas de trabajo sostenibles son esenciales para superar la pobreza, asegurando una disponibilidad de recursos equitativa a todos los habitantes del mundo, y para conservar y proteger los recursos naturales básicos para todas las formas de vida.

Asimismo, se resalta que sostenibles métodos de producción son necesarios en actividades de explotación como la agricultura, la forestación, la pesca y también en la industria. El objetivo es minimizar el uso de los recursos, así como reducir la contaminación y la generación de desperdicios. En este sentido, el elemento adicional que incorpora el consumo sostenible es la importancia de desenganchar el crecimiento económico de la degradación ambiental y el tema de las responsabilidades comunes pero diferenciadas.

En definitiva, el consumo sostenible incluye satisfacer las necesidades de bienes y servicios de las generaciones presentes y futuras de una manera que resulte económica, social y ambientalmente sostenible.

Así, el consumo sostenible plantea como desafío desarrollar patrones de consumo eficientes y diferentes. En este sentido, la existencia de un gran número de personas que necesitan consumir más para sobrevivir y mejorar su estándar de vida, no hace posible pensar en un nuevo patrón para esos segmentos que sea “consumir menos”. Es por ello que se plantea para otros muchos la posibilidad de hacer elecciones más responsables, a fin de que ello pueda significar un menor uso de recursos, una disminución en la generación de emisiones contaminantes y la oportunidad de cubrir las necesidades de la población mundial”2.

Promover el consumo sostenible

Consumir eficientemente – utilizando menos recursos y causando menos contaminación- para alcanzar una mejor calidad de vida para todos debe ser una cuestión de todos, compartida y no controversial.

En los últimos años, la discusión acerca del alcance del consumo sostenible y las estrategias a desarrollar ha dado lugar a iniciativas que promueven acciones y definen opciones de políticas a llevar a cabo en la materia.

Sin embargo, la falta de información y/o de conocimiento algunas veces puede llevar a generar dudas o a retrasar la implementación de las acciones necesarias para lograr el objetivo a través de la reformulación de patrones de consumo a partir de actitudes más responsables y procesos de producción menos dañosos para habitat.

A fin de generar un marco de referencia gubernamental, en 1999, Naciones Unidas reformuló las directrices para la protección del consumidor incluyendo elementos esenciales para promover el consumo sostenible, que resulte de utilidad para los gobiernos respecto de la formulación y fortalecimiento de las políticas y legislación de la materia.

A diferencia de lo que ocurría en el pasado, cuando la protección del medioambiente y las actividades para lograr sostenibilidad estaban focalizadas en lograr procesos de producción más limpios y seguros, desde inicios de los 90´s se considera igualmente importante abordar el lado de la demanda y promover desde allí  patrones de consumo más sostenibles.

En ese sentido, las citadas directrices combinan una serie de instrumentos que promueven la adopción de decisiones de consumo y producción sostenible a partir de provisión de información a la sociedad, investigación sobre conducta de los consumidores, testeo de productos, reciclado de productos y prácticas gubernamentales consistentes y del fomento de acciones regulatorias y adopción de medidas económicas afines.

A partir de ello, se espera estimular a los gobiernos, empresas y organizaciones de la sociedad civil y a los consumidores  a considerar en sus decisiones de consumo el impacto ambiental de la producción, del marketing y el consumo y desperdiciode bienes y materiales.

En este marco, se resalta que la responsabilidad de cambiar los patrones de comportamiento y de proporcionar herramientas para el cambio es de las instituciones de manera compartida, sean los gobiernos, las entidades reguladoras, las empresas y/ o las organizaciones no gubernamentales. Sin embargo, el rol de los consumidores / ciudadanos es esencial para impulsar a estos grupos a tomar decisiones e implementar acciones más rápidas y acertadas. A su vez, son los consumidores / ciudadanos quienes con activa participación tienen capacidad de canalizar sus demandas a fin de integrarlas a la agenda pública.

Promoción del Consumo Sostenible: las directrices de Naciones Unidas

Las directrices de protección al consumidor reformuladas por Naciones Unidas tendientes a promover el consumo sostenible consideran los intereses y necesidades de los países en desarrollo y que los consumidores deben tener derecho a acceder a productos no peligrosos así como también el derecho a la protección del medioambiente y a un desarrollo económico y social justo, equitativo y sostenible.

Los objetivos que dichas directrices persiguen son los siguientes:

  • Ø Asistir para alcanzar y mantener una adecuada protección para sus habitantes como consumidores,
  • Ø Facilitar patrones de producción y distribución receptivos de las necesidades y deseos de los consumidores,
  • Ø Alentar comportamientos altamente éticos de aquellos comprometidos con la producción y distribución de bienes y servicios para los consumidores,
  • Ø Asistir a los países a contener o frenar las prácticas abusivas de negocios por parte de empresas nacionales o internacionales que generen efectos adversos para los consumidores,
  • Ø Facilitar el desarrollo de grupos de consumidores independientes,
  • Ø Extender la cooperación internacional en el campo de protección al consumidor,
  • Ø Fomentar el desarrollo de condiciones de mercado que provean a los consumidores mejores elecciones a menores precios, y
  • Ø Promover el consumo sostenible.

A partir de ello, se reconoce que la responsabilidad por el consumo sostenible es compartida por todos los miembros y organizaciones de la sociedad, jugando cada uno de ellos roles de importancia.

En ese sentido, los consumidores podrán desarrollar su un rol esencial en la promoción del consumo sostenible si están debidamente informados de los efectos que sus decisiones provocan en la producción.

Los gobiernos, por su parte, deben promover el desarrollo e implementación de políticas para el consumo sostenible, así como también la integración de esas políticas con otras políticas públicas de manera consistente. A su vez, las decisiones de la política gubernamental deben ser conducidas en consulta con empresas, organizaciones medioambientalistas y de defensa del consumidor y otros grupos preocupados, a fin de involucrar en el proceso de avance a los agentes involucrados.

Las empresas tienen responsabilidad en la promoción del consumo sostenible a través del diseño, producción y distribución de bienes y servicios.

Las organizaciones de consumidores y medioambientales tienen una responsabilidad para promover la participación y debate público sobre el consumo sostenible, para informar a los consumidores y para trabajar con el gobierno y las empresas hacia la implementación de actividades que permitan alcanzar patrones de sostenibilidad en el consumo.

Por otro lado, los gobiernos en asociación con empresas y organizaciones relevantes de la sociedad civil deben desarrollar e implementar estrategias que promuevan el consumo sostenible a través de distintos instrumentos: regulaciones, instrumentos económicos y sociales, políticas sectoriales en áreas como uso de la tierra, transporte, energía y vivienda; programas de información para elevar la conciencia sobre el impacto de los patrones de consumo, remover los subsidios que promueven patrones de producción y consumo no sostenibles y promoción de mejores prácticas específicas para el manejo del medioambiente.

Asimismo, se considera que los gobiernos deben alentar el diseño, desarrollo y uso de productos y servicios que sean seguros y eficientes en energía y recursos, considerando los impactos a lo largo de toda su vida útil de los mismos. En este sentido, alentar los programas de reciclado de desperdicios o la adquisición de productos reciclados contribuye a reducir los volúmenes de deshechos.

Para la cuestión medioambiental, los gobiernos también deben promover el desarrollo y uso de estándares para productos y servicios que sean seguros y saludables para el medioambiente nacional e internacional, de manera tal que no resulten barreras al comercio disfrazadas.

Adicionalmente, se promueve que los gobiernos manejen de manera segura el uso de sustancias dañosas para el medioambiente y alienten el desarrollo de alternativas que resulten medioambientalmente razonables con ese uso.

Los gobiernos, en asociación con el sector privado y otras organizaciones relevantes, deben alentar la transformación de patrones de consumo no sostenibles a través del desarrollo y uso de productos y servicios ambientalmente sanos y de nuevas tecnologías, incluyendo tecnologías de las información y comunicaciones que puedan satisfacer las necesidades de los consumidores mientras se reducen la contaminación y el agotamiento de los recursos naturales.

Para ello, los gobiernos deben considerar el rango de instrumentos económicos de los cuales disponen, como aquellos de origen fiscal o la internalización de costos ambientales para promover el consume sostenible, teniendo en cuenta las necesidades sociales, la  necesidad de incentivos para evitar prácticas no sostenibles y propiciar las prácticas saludables, evitando efectos negativos para el acceso al mercado, sobre todo en países en desarrollo.

Tomando la delantera, tanto los gobiernos como las  agencias internacionales deben introducir prácticas sostenibles en sus propias operaciones, en particular a través de sus políticas de compras. De esa forma, se estará animando el desarrollo y uso de productos y servicios ambientalmente sanos.

Complementariamente, los gobiernos y otras organizaciones relevantes deben promover la investigación de los comportamientos de los consumidores respecto del daño ambiental a fin de identificar las maneras de generar patrones de consumo más sostenibles.

De esta forma, las directrices conforman un marco referencial para formular legislación y fortalecer las políticas de protección al consumidor en el ámbito de cada país.

Finalmente y a partir de esto, resulta de interés conocer el grado de implementación de estas directrices a nivel global así como también las apreciar las características salientes de las experiencias de algunas naciones seleccionadas, que con objeto de las siguientes secciones.

La implementación de las directrices a nivel global

En 2002, a tres años de la reformulación de las directrices de Naciones Unidas para la protección de los consumidores en la que se incluyeron elementos del consumo sostenible, se diseñó e implementó una encuesta global a fin de medir el grado de conciencia acerca de la existencia de la sección de consumo sostenible en las directrices y el progreso en la implementación de las mismas dentro de las políticas nacionales de cada país consultado.

A continuación se presentan los resultados más salientes de la encuesta realizada.

  • Ø Interés de los gobiernos. Se ha revelado un claro y fuerte interés de los gobiernos en implementar las directrices. Los hacedores de políticas a lo largo del mundo son concientes de la urgencia de proteger a sus habitantes de los desastres ambientales y sociales por medio de la generación de cambios en los patrones de consumo y producción.
  • Ø Conocimiento acerca de las directrices. Más de la tercera parte de los países participantes de la encuesta no eran realmente concientes de las directrices antes de recibir la encuesta global.

Un vasto número de las solicitudes fueron completadas para informarse sobre las directrices y temas de consumo sostenible, lo que revela una clara necesidad por una mejor y más sistemática difusión de la existencia y comprensión de las directrices.

  • Ø Opinión sobre las directrices. Hay una contundente opinión positiva respecto de las directrices. Casi el 80% de los países encuestados dijeron que las directrices son de utilidad para los hacedores de política. Sin embargo, una tercera parte de los gobiernes encuestados cree que la sección referida a promover el consumo sostenible debe ser modificada, porque algunas de las pautas sufren la falta de claridad o requieren una mejor explicación.
  • Ø Grado de implementación. El estado de implementación de los elementos específicos de las directrices varía ampliamente. A modo de ejemplo se menciona que tres cuartas partes de los gobiernos encuestados dijo que comenzaron a implementar políticas en línea con la necesidad de desarrollar prácticas gubernamentales sostenibles, mientras que algo más de la mitad dijo que habían promovido la investigación de los comportamiento de los consumidores a fin de identificar formas de consumo más sostenibles.
  • Ø La medición del progreso es otra área donde hay lugar para introducir mejoras. La mitad de los gobiernos encuestados no ha designado representantes encargados de implementar o monitorear la conformidad con las directrices.
  • Ø Acciones de concientización. Uno de los mensajes positivos de la encuesta es el gran número de gobiernos que han generado conciencia en los consumidores sobre los temas relacionados al consumo sostenible. Ocho de diez gobiernos han promovido estas prácticas en los años recientes y muchos otros han diseñado campañas para el futuro. Las actividades más comunes giran alrededor de difundir información sobre el ahorro energético y fuentes de agua o proteger el ambiente reciclando o comprando productos reciclados.
  • Ø Aún así los gobiernos especialmente aquellos que no integran la OECD podrían aprender de los ejemplos de otros países y extender sus campañas más allá de la tradicional esfera que se focaliza en el ahorro de recursos.
  • Ø Muchos de los gobiernos que respondieron a la encuesta expresaron la necesidad de respaldar el diseño de políticas nacionales que tengan en cuenta el marco que brindan las directrices. Sin embargo, por otro lado, muchas de estas políticas ya están disponibles y han sido promulgadas por varias autoridades.

A partir de los resultados obtenidos de la encuesta se han elaborado un conjunto de recomendaciones a seguir, que a continuación se señalan.

  • Los gobiernos deben iniciar un programa marco global de cinco años apuntado a la comprensión e implementación de las directrices a nivel nacional, regional e internacional.
  • Los gobiernos deben desarrollar un plan de acción concreto tendiente a implementar las directrices, estableciendo objetivos, su duración y medición.
  • Debe prestarse especial atención a las políticas referidas a la investigación sobre comportamiento del consumidor; testeo ambiental de productos; mecanismos regulatorios incluyendo instrumentos económicos; prácticas de gobierno sostenible, compras y adquisiciones sostenibles; diseño de ciclo de vida de productos y servicios y programas de reciclado y a la disposición pública de información relativa al progreso o avance de las actividades relativas al consumo sostenible.
  • Los gobiernos deben llevar a cabo sus propios programas de monitoreo y designar a una dependencia u organismo como responsable para dar conformidad al monitoreo.
  • La comunidad internacional debe establecer objetivos mensurables y el progreso debe ser seguido de cerca. Cada dos años debe realizarse una revisión global por medio de organismos imparciales para examinar o criticar el progreso hacia los objetivos.
  • Deberán desarrollarse estudios adicionales que investiguen más acabadamente los nivel de gobiernos más adecuados para implementar las iniciativas y legislaciones que respondan a cada uno de los elementos que hacen al consumo sostenible y que integran las directrices. Dicha información deberá ser dispuesta al público.
  • Los gobiernos, respaldados por organismos internacionales y organizaciones de consumidores, deben aumentar la conciencia acerca de la existencia de las directrices hacia el interior de las propias administraciones públicas nacionales.
  • Los organismos internacionales deben proveer información de calidad y fiable sobre el consumo sostenible para gobiernos, empresas y organismos no gubernamentales y el público.
  • Los gobiernos deben compartir sus experiencias con la comunidad internacional en el avance hacia la implementación de las directrices. Los países industrializados deben respaldar a los países en desarrollo con transferencias directas de conocimiento. A fin de compartir la referida información deben desarrollarse jornadas de entrenamiento y talleres en todas las regiones del mundo.
  • Deben ponerse a disposición del público material de promoción, estudio de casos de buenas prácticas, recursos de internet, y set de herramientas que claramente expliquen los objetivos estratégicos claves para avanzar en la implementación de los elementos relevantes del consumo sostenible.

Algunas experiencias nacionales

El Caso de Australia

Australia es uno de los países que ha adoptado un rol de liderazgo en relación al consumo sostenible, al respaldar y facilitar a nivel internacional el trabajo y esfuerzos por cambiar los patrones de producción y consumo. De hecho, ha tenido conocimiento de las directrices de Protección al Consumidor de Naciones Unidas desde el inicio y ha participado en las negociaciones que oportunamente se sostuvieron para incorporar a las mismas el consumo sostenible.

Aún siendo Australia defensora de la utilidad que las directrices para hacer diseñar e implementar políticas públicas, considera a la vez necesario evaluar en un esquema de costo-beneficio los costos de implementar las directrices ya que, en algunas circunstancias,  los costos pueden más que compensar los beneficios.

Australia, conformada como federación de estados, tiene  estrategias para promover el consumo sostenible que desarrolla e implementa tanto a nivel federal como estadual.

Numerosos programas se han establecido desde 1996, entre los que se incluían:

  • Ø “Juegos Verdes”, iniciativa que incluía el desarrollo, aplicación y promoción de soluciones verdes y tecnología en el diseño y construcción de la villa olímpica para los juegos del 2000, en Sydney.
  • Ø Un esquema de etiquetado de consumo energético para productos electrodomésticos.
  • Ø Impuestos sobre consumo de gasolina para acelerar su retirada
  • Ø Subsidios para la instalación de sistemas de calefacción a energía solar.
  • Ø Programas educativos (a nivel nacional y estadual) que promuevan la compara de productos reciclables o que tengan productos reciclados o empaques mínimos.
  • Ø Préstamos con descuentos, “GreenSmart”, que recompensan características o diseños medioambientales en viviendas.
  • Ø Programas de reciclado en los hogares.
  • Ø Legislación relacionada a producción, venta e importación de sustancias que reducen el ozono.

El gobierno está involucrado en el desarrollo de programas específicos para promover el consumo sostenible, comprometiendo para ello a grupos de interés relevantes como organizaciones de consumidores, industriales, y organismos no gubernamentales medioambientales.

Asimismo, avanzó en el desarrollo de acuerdos voluntarios sobre eco-eficiencia con cámaras sectoriales (sobre todo en lo referente a la producción de bienes y servicios utilizando menos energía y menos recursos naturales, a fin de reducir los desperdicios y la contaminación).

En el ámbito internacional, Australia ha promovido en los últimos años el trabajo para cambiar patrones de consumo y producción: respaldando los programas de trabajo de la OECD sobre consumo y producción sostenibles y aumentos de la eficiencia en recursos; proveyendo fondos para el taller llevado a cabo por OECD en Sydney sobre eco-eficiencia en la industria y para el taller desarrollado por UNEP y Consumer Internacional sobre consumo sostenible en Asia y el Pacífico en Kuala Lumpur, durante Agosto de 2001.

Específicamente, Australia ha iniciado programas para el desarrollo y uso de productos y servicios no dañosos para el medioambiente y nuevas tecnologías que tienen el cuenta el impacto a lo largo de toda su vida útil. Algunos de los proyectos más recientes son los siguientes:

  • Ø Proyecto del departamento de medioambiente por el cual se Incorporan técnicas de evaluación del ciclo de vida en la industria de la construcción.
  • Ø Desarrollo de software para asistir la evaluación de ciclo de vida en proyectos de construcción para los juegos olímpicos.
  • Ø Bajo la iniciativa denominada “Edificios Verdes” se desarrolló un sistema que provee adecuadas indicaciones acerca del impacto ambiental de edificios comerciales y residenciales (consumo energético durante la construcción, materiales elegidos, consumo de agua, uso de la tierra e impacto en la biodiversidad, eficiencia de recursos, transporte y localización, comfort, salud interna, producción de residuos).
  • Ø Lanzamiento de una publicación que alienta a la industria a reducir el impacto ambiental en cada nivel del ciclo de vida de sus productos y a partir de allí aumentar la disponibilidad de productos innovadores y sostenibles ambientalmente.
  • Ø Lanzamiento de la Agenda de gobierno sobre el accionar medioambiental de la industria, con un plan de acción de diez años, en el cual se fomenta la excelencia, crecimiento, competitividad e innovación en la industria.

En cuanto a las responsabilidades gubernamentales respecto de los residuos y el reciclado, las mismas recaen en los gobiernos estaduales, mientras que la administración es de los gobiernos locales. En tal sentido, los estados son responsables de la implementación y aplicación de regulaciones en materia de administración de residuos y reciclado, mientras los gobiernos locales de cada jurisdicción operan el rellenado de terrenos y los sistemas de colección y reciclado de desperdicios.

Por otro lado,  Australia está aplicando un conjunto de medidas que promueven el consumo sostenible. Ejemplo de ello son:

  • Ø Aumento del impuesto al consumo específico sobre naftas con plomo.
  • Ø $A200 impuestos sobre los espacios de estacionamiento para impulsar el transporte público.
  • Ø Imposición de peajes en puentes y rutas
  • Ø Exención impositiva para autos a Gas Natural
  • Ø Devoluciones fiscales estaduales para casas eficientes en el uso de energía.
  • Ø Devoluciones fiscales municipales para baños eficientes en el uso del agua.
  • Ø Donaciones gubernamentales estaduales para la instalación de calentadores de agua solares.
  • Ø Cargos por recolección de basura y uso de tierras para rellenado.

Asimismo, a través del gobierno federal y los gobiernos estaduales, se ha establecido un sistema de eco-rotulados, referidos a la conservación de energía, combustibles y agua, orientado a medir rigurosamente la eficiencia energética.

Por último, esta experiencia también atendió cuestiones estadísticas y de información pública relevante, llevando a cabo investigaciones y análisis sobre el medioambiente y energía basada en información capturada por el organismo nacional de estadísticas y otras fuentes.

El caso de Brasil

Brasil ha comenzado a implementar políticas en línea con los requerimientos de las directrices de Naciones Unidas, a las cuales considera de gran importancia para los todos aquellos que están involucrados en la divulgación e implementación de patrones de consumo sostenible.

Aún así, el gobierno considera que la sección de las directrices referidas al consumo sostenible debe ser más flexible a fin de considerar mejor las diferencias culturales y sociales de los países en desarrollo, sobre todo en lo referente a especialidad técnica y capacidades tecnológicas.

El Ministerio de Medioambiente ha desarrollado algunas iniciativas focalizadas en el consumo sostenible. A modo de ejemplo se citan las siguientes:

  • Ø Agenda Medioambiental para el programa de la administración pública, el cual induce, desde la adhesión voluntaria, a la adopción de modelos de administración que corrijan o minimicen el impacto negativo del trabajo administrativo, como por ejemplo el reciclado de papel, el uso del agua, etc)
  • Ø Guía electrónica que contiene las directrices para Buenas Prácticas de Consumo Sostenible. Esta guía provee consejos para un comportamientos y actitudes como consumidores que resulten sostenibles.

Respecto de la promoción del desarrollo de productos no dañosos para el medioambiente, el gobierno ha promovido el rotulado verde de productos, de carácter voluntario, y en concordancia con procesos y estándares acordados internacionalmente. A modo de ejemplo, se aplica para productos forestales. Asimismo se avanzó con el establecimiento de Centros de Tecnologías limpias (no contaminantes) a lo largo del país.

En otro orden, el gobierno respalda iniciativas privadas que se implementan a nivel nacional, estadual y local, dedicadas a reciclado de papel, latas de aluminio y vidrio que tienen un impacto positivo en la calidad de vida de comunidades pobres y desocupadas.

La promoción del consumo sostenible a partir de medidas económicas, en este caso se limita al establecimiento, en la Ley de Recursos Hídricos, de mecanismos de pago de regalías por varios usos del agua.

En cuanto a la información sistematizada, el Ministerio de medioambiente y el Instituto de Estadísticas trabajan conjuntamente para formular, monitorear y sistematizar indicadores públicos de medioambiente, en varios casos vinculados al consumo sostenible.

El caso de China

Siguiendo la Declaración de Río y la Agenda 21, China conformó su propia Agenda 21, con un capítulo específico para los temas del consumo sostenible.

A partir de allí, siguió con el desarrollo en áreas como la Certificación ISO 14000 de trabajos y productos que cumplan con estándares de protección del medioambiente y la promoción de alimentos verdes y orgánicos.

El este país las acciones por el consumo sostenible pretenden:

  • Ø Mantener el consumo per cápita de energía y materias primas y materiales procesados a niveles corrientes.
  • Ø Reducir la contaminación ambiental de residuos perniciosos.
  • Ø Mejorar la estructura de consumo de los residentes.
  • Ø Estrechar la brecha entre ricos y pobres.
  • Ø Perseguir la prosperidad común

La ley de Protección al consumidor también promueve el consumo sostenible a través de la publicidad y educación de la comunidad en general.

A su vez, China ha instituído un sistema de rotulado ambiental y la certificación de productos con efecto ambiental (como productos de seda sin daño, detergentes sin fósforo, pinturas no dañosas, baterías sin mercurio, etc.), en 1994. Complementariamente, y desde 1996 ha introducido la certificación de estándares para productos no dañosos del medioambiente, incluyendo automóviles, materiales para pinturas.

La Asociación China de Consumidores lanzó en 2001 una campaña para el Consumo Verde, en colaboración con otros departamentos gubernamentales y se sostuvo el primer foro de Consumo Sostenible en 2002.

En cuanto a las acciones sobre reciclado, existen organizaciones dedicadas al reciclado de basura pero aún no se han establecido estándares que gobiernen los procesos de reciclado, mecanismos y precios.

Con respecto a la creación o  fortalecimiento de mecanismos regulatorios para la protección del consumidor, China ha establecido asociaciones de consumidores en toda la nación, con funciones y estructuras respaldadas por la ley y que están generando conciencia pública sobre el consumo sostenible.

En otro orden el gobierno ha anunciado una reducción de 30% en el impuesto a las ventas de vehículos livianos que cumplan con los estándares de emisión europeos.

Consideración final

El consenso internacional acerca del futuro del planeta, del estado de los recursos naturales a partir de procesos explotativos que degradan el medioambiente, de la presión que el aumento poblacional ejercerá sobre los recursos, la biodiversidad y el equilibrio ecológico del planeta, hace que se comience a avanzar activamente en el cambio de comportamientos, tanto desde el lado la oferta de bienes y servicios como así también del lado de la demanda de estos, a fin de mitigar los efectos negativos señalados.

Un largo camino hay que recorrer ya que los cambios en los hábitos toman tiempo. Por otro lado, en el caso del consumo el cambio de patrones de consumo lidia con el problema de la exclusión de muchos, a quienes ambién se debe garantizar la posibilidad de acceder.

El desafío que se presenta entonces es promover el crecimiento sin deteriorar el medioambiente, lo cual conlleva a la utilización de tecnologías y procesos no contaminantes, y por otro a concientizar a la demanda sobre los impactos negativos de continuar consumiendo productos que afectan nuestra calidad de vida, al dañar el hábitat, y a la disposición de adquirir aquellos otros que minimizan ese perjuicio.


En 1992, en la Conferencia de Naciones Unidas para el Desarrollo y Medioambiente realizada en Río de Janeiro – Brasil- se adoptó la llamada Agenda 21.

Esta definición se originó en el Informe Brundtland (Gro Harlem Brundtlad et al, Nuestro Futuro Común, WCED New Cork, Oxford, Oxford University Press,  1987, p. 43).

Teaching and Learning for a sustainable future. Unesco 2001.

Un ejemplo interesante es el documento elaborado por la OECD denominado “Policies to Promote Sustainable Consumption: An Overview” (Paris, 2001).

Las Directrices de Naciones Unidas para la protección del consumidor fueron adoptadas en 1985 y fueron previstas para ser utilizadas por los gobiernos que estuvieran desarrollando o fortaleciendo sus legislaciones y regulaciones referidas a la protección del consumidor. La extensión de las directrices involucrando el consumo sostenible ofreció una oportunidad de actualizar las políticas de protección al consumidor incluyendo el desarrollo sostenible y de fortalecer el vínculo entre los intereses de los consumidores y el consumo sostenible, estimulando de ese modo la promoción del consumo sostenible.

Participaron de la encuesta un total de 53 países a nivel mundial.

El gobierno federal publicó en ese año el documento ” Más con menos en el cual se resaltaban muchas de las iniciativas que se llevaban a cabo por entonces.

“Product innovation – The green advantage: An introduction to design for environment for Australian Business”. April 2001.

En 2000, se revisó la Energy Rating Label.