España: Hoja de afeitar o máquina eléctrica

¿Qué es mejor para el medio ambiente: utilizar cuchilla de afeitar o maquinilla eléctrica? Cuando se compara un sistema manual con su alternativa eléctrica parece lógico pensar que la opción más idónea será aquella que no requiera de todavía más cables que enchufar o más baterías que recargar, como un cepillo de dientes convencional, frente a otro eléctrico. Sin embargo, el curioso caso de la maquinilla de afeitar muestra que esto no es siempre así.

Para empezar, el sistema manual para afeitarse sí que consume energía. Lo hace en la fabricación de la maquinilla y en su transporte, pero también durante su propio uso. Esto es así por la utilización de agua caliente. La energía requerida específicamente para calentar agua durante un afeitado suele ser ya muy superior a la que se necesita para que funcione el mismo tiempo una maquinilla eléctrica moderna, que suele tener un consumo de entre 5 y 6 vatios.

Incluso cuando lo que se mide es el impacto ambiental a lo largo de la vida completa de todas las maquinillas desechables necesarias para afeitarse a lo largo de un año, resulta que las mayores afecciones no tienen tanto que ver con una fábrica, un camión de mercancías o un vertedero, como con lo que ocurre delante del espejo del cuarto de baño.

Así se desprende al menos del análisis de ciclo de vida (ACV) realizado por la multinacional BIC de su maquinilla desechable más vendida en Europa, una BIC Classic. Para realizar los cálculos se ha considerado -a partir de hábitos de consumo medios- que en cada afeitado se utilizan 2 litros de agua y unos 4 mililitros de espuma de afeitar.  Y la conclusión, según un resumen de ese estudio (como ocurre a menudo con empresas, BIC no deja ver el análisis completo), es queentre un 85% y un 90% de los impactos ambientales de las maquinillas utilizadas en un año de afeitados corresponde a la energía necesaria para calentar agua, el consumo de agua en sí, la fabricación de la espuma o las afecciones asociadas al envoltorio.

Esto pone de manifiesto la especial huella ambiental del uso del agua caliente en el sistema manual, frente al afeitado en seco de las maquinillas eléctricas. Pero también la importancia de la forma de actuar de cada persona: de la temperatura a la que ponga el agua, de si deja el grifo abierto durante todo el afeitado (lo que aumentará de forma considerable el gasto de agua y de energía), del tiempo que dedique a conseguir un buen apurado, incluso de si se mete bajo la ducha y deja correr el agua caliente mientras se rasura (la opción más derrochadora).

No hay por ahora ningún análisis de ciclo de vida de una maquinilla eléctrica para poder comparar directamente el impacto de un sistema y otro. Brian Palmeren Slate.com, realiza sus propias estimaciones mezclando datos de un estudio de un cepillo de dientes eléctrico (que tiene componentes similares) con el consumo de energía de una afeitadora y llega a la conclusión de que, a pesar de necesitar más materiales en su fabricación y de contener una batería, la mejor opción es la eléctrica. Palmer también incide en que la diferencia final en emisiones de CO2 entre uno y otro sistema tampoco es como para llevarse las manos a la cabeza, aunque sí llama la atención sobre otro impacto distinto: su transformación en basura.

En una sociedad en la que las cosas cada vez duran menos, otro de los factores clave para medir el impacto de un producto es la duración de su vida. En el estudio de las  cuchillas desechables, BIC considera que va a ser utilizada durante siete días(1), lo que supone que al final de un año de afeitados se hayan tirado a la basura.

Frente a todos estos pequeños residuos generadsura unos 52 de estas maquinillas (a parte de unos cinco botes de espuma y los consiguientes embalajes). Este impacto puede reducirse de forma significativa si se utiliza una maquinilla recargable, en la que sólo se cambien las cuchillas (aunque seguirá quedando la cuestión del agua caliente).

os de forma muy rápida, una afeitadora eléctrica contiene componentes que pueden ser peligrosos, como son las baterías de Litio o de níquel-hidruro metálico(Ni-MH). Además, ambos están compuestos de diferentes tipos de plásticos, como poliestireno (el componente con mayor impacto en la fabricación de la desechable de BIC), pero también de metales raros como cobalto o platino. La diferencia de un aparato eléctrico es que va a durar mucho más y además existen canales para reciclar sus partes principales (hay que llevarlos a un punto limpio o a los contenedores que hay en algunas zonas comerciales). Como incide Ametic, la patronal española de aparatos electrónicos, de una maquina de afeitar eléctrica se pueden obtener metales como hierro, cobre y aluminio, además se separan las baterías para su gestión segura o “recuperan” algunos plásticos. Lo demás se incinera para generar energía o en el horno de una planta cementera (aunque Ametic tampoco da muchas especificaciones de cómo se desarrolla todo este proceso). Por el contrario, una maquinilla de cuchillas o los recambios de cuchillas irán directamente a un vertedero o una planta de incineración.

Por todo esto, llama la atención algunas estrategias comercialesactuales de las marcas de productos de afeitados: es el caso de lasmaquinillas manuales que ahora llevan pilas (para “enviar microimpulsos a las hojas”), las recargas de cuchillas que sólo se venden acompañadas de una maquinilla nueva, las nuevas máquinas con batería recargable que se pregona que pueden utilizarse dentro de la ducha

2/2/11 Fuente: El pais