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¿Todos los clientes son potenciales ladrones? Revisar el bolso de un consumidor es ilegal

El Gobierno presentó el viernes una encuesta de victimización y hubo un dato que resaltó: el 70,1 por ciento de los mendocinos cree que será víctima de algún delito. En este sentido, en la provincia se ha naturalizado una práctica en varios comercios del microcentro y alrededores: revisar los bolsos de los clientes al retirarse del lugar.

En muchos locales no se permite el acceso libre a los consumidores con mochilas, bolsos o carteras, por lo que estos están obligados a dejar sus pertenencias personales a la entrada. Sin embargo, hay otros en los que el personal de seguridad privada se toma la atribución de pedirles a los clientes que abran sus carteras antes de salir para cerciorarse que “no se lleven algo sin pagar”.

“Realmente estoy indignada. Fui a comprar el regalo por el Día del Padre a un negocio de calle San Martín y Entre Ríos, de Ciudad, y el vigilador no me dejaba salir si no le abría mi cartera para ver que no me robaba nada. Me quejé porque me pareció abusiva la forma en la que el hombre me retuvo, pero la respuesta fue: ‘Si no le gusta señora, no venga más’. Después se quejan porque no venden”, contó Elizabeth Gómez, quien estaba muy molesta por la situación que vivió.

Pero la anécdota de esta mujer no es la única que llama la atención. Las ventas caen pero los comerciantes no tienen actitudes para fidelizar los clientes, por el contrario los alejan.

“El sábado fui a comprar ropa a una casa de calle General Paz de Ciudad. Me habían recomendado el lugar porque comprando cinco prendas hacen precio por mayor. Sin embargo, al entrar al local me pidieron que me quitara la campera y a mi hijo también. La vendedora me dijo que eran directivas de seguridad. Lo llamativo es que cuando pagué no me dieron factura y cuando la reclamé me dijeron que lo que me habían cobrado era sin boleta. Entonces, ellos son evasores y nos tratan a nosotros como ladrones. ¡Por los precios y por el trato los mendocinos se van a comprar a Chile!”, comentó Cintia Suárez.

 

Desde diferentes ONG que trabajan en defensa de los derechos del consumidor confiaron que en casi todo el país los comerciantes sospechan del cliente desde el instante en que este entra a sus instalaciones y la modalidad de revisar los bolsos es una violación a la intimidad.

Además, recordaron un caso ocurrido en Buenos Aires hace unos años cuando un hipermercado tuvo que resarcir a una compradora a quien frenaron en una sucursal porteña porque el detector sonó a causa de una prótesis de titanio. A esta mujer le pidieron que mostrar su bolso y llamaron a la policía a pesar de que había explicado su situación. La clienta les inició un juicio que ganó, en 2015, y le tuvieron que pagar 20.000 pesos por haber violado la obligación de dar trato digno,dijeron los jueces.

“Es muy violento solicitarle a un consumidor que muestre sus pertenencias personales porque es una violación a derechos elementales que existen en la Constitución. Además, las requisas sólo puede efectuarlas personal policial”, comentó el abogado Mario Vadillo de Protectora.

Y párrafo seguido agregó: “Estas acciones podrían ser caratuladas como requisa personal realizada a particulares por particulares sin atribuciones legales para ello, lo cual podría constituir una limitación a la libertad individual y lesionar el pudor del afectado, derechos todos éstos garantizados por la Constitución Nacional (artículos 14, 18 y 19) y por la Constitución Provincial.

Es muy violento solicitarle a un consumidor que muestre sus pertenencias personales porque es una violación a derechos elementales que existen en la Constitución.

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Por: Gema Gallardo

El Gobierno presentó el viernes una encuesta de victimización y hubo un dato que resaltó: el 70,1 por ciento de los mendocinos cree que será víctima de algún delito. En este sentido, en la provincia se ha naturalizado una práctica en varios comercios del microcentro y alrededores: revisar los bolsos de los clientes al retirarse del lugar.

En muchos locales no se permite el acceso libre a los consumidores con mochilas, bolsos o carteras, por lo que estos están obligados a dejar sus pertenencias personales a la entrada. Sin embargo, hay otros en los que el personal de seguridad privada se toma la atribución de pedirles a los clientes que abran sus carteras antes de salir para cerciorarse que “no se lleven algo sin pagar”.

“Realmente estoy indignada. Fui a comprar el regalo por el Día del Padre a un negocio de calle San Martín y Entre Ríos, de Ciudad, y el vigilador no me dejaba salir si no le abría mi cartera para ver que no me robaba nada. Me quejé porque me pareció abusiva la forma en la que el hombre me retuvo, pero la respuesta fue: ‘Si no le gusta señora, no venga más’. Después se quejan porque no venden”, contó Elizabeth Gómez, quien estaba muy molesta por la situación que vivió.

Pero la anécdota de esta mujer no es la única que llama la atención. Las ventas caen pero los comerciantes no tienen actitudes para fidelizar los clientes, por el contrario los alejan.

Leer también: La cifra negra: por qué el 63% de los delitos en Mendoza no se denuncian

“El sábado fui a comprar ropa a una casa de calle General Paz de Ciudad. Me habían recomendado el lugar porque comprando cinco prendas hacen precio por mayor. Sin embargo, al entrar al local me pidieron que me quitara la campera y a mi hijo también. La vendedora me dijo que eran directivas de seguridad. Lo llamativo es que cuando pagué no me dieron factura y cuando la reclamé me dijeron que lo que me habían cobrado era sin boleta. Entonces, ellos son evasores y nos tratan a nosotros como ladrones. ¡Por los precios y por el trato los mendocinos se van a comprar a Chile!”, comentó Cintia Suárez.

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Desde diferentes ONG que trabajan en defensa de los derechos del consumidor confiaron que en casi todo el país los comerciantes sospechan del cliente desde el instante en que este entra a sus instalaciones y la modalidad de revisar los bolsos es una violación a la intimidad.

Además, recordaron un caso ocurrido en Buenos Aires hace unos años cuando un hipermercado tuvo que resarcir a una compradora a quien frenaron en una sucursal porteña porque el detector sonó a causa de una prótesis de titanio. A esta mujer le pidieron que mostrar su bolso y llamaron a la policía a pesar de que había explicado su situación. La clienta les inició un juicio que ganó, en 2015, y le tuvieron que pagar 20.000 pesos por haber violado la obligación de dar trato digno,dijeron los jueces.

“Es muy violento solicitarle a un consumidor que muestre sus pertenencias personales porque es una violación a derechos elementales que existen en la Constitución. Además, las requisas sólo puede efectuarlas personal policial”, comentó el abogado Mario Vadillo de Protectora.

Y párrafo seguido agregó: “Estas acciones podrían ser caratuladas como requisa personal realizada a particulares por particulares sin atribuciones legales para ello, lo cual podría constituir una limitación a la libertad individual y lesionar el pudor del afectado, derechos todos éstos garantizados por la Constitución Nacional (artículos 14, 18 y 19) y por la Constitución Provincial.

Es muy violento solicitarle a un consumidor que muestre sus pertenencias personales porque es una violación a derechos elementales que existen en la Constitución.

Además, Vadillo destacó que incluso en el caso de que sonara una alarma porque le quedó a algún producto personal que el consumidor lleva en su cartera, el vigilador/empleado no pueden meter la mano en las pertenencias del cliente. Y recordó que tampoco pueden revisar los bolsos de los empleados cuando terminan su jornada laboral: “Si hay una prueba grande de robo, el empleado sólo puede retener a la persona en el lugar y llamar a la policía”.

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Por su lado, Guillermo Pereyra, secretario general del Centro Empleado de Comercio y diputado provincial por el Frente Renovador, confió que no han recibido notificaciones de los trabajadores del sector al respecto de requisa, pero lamentó que algunos empresarios realicen estas prácticas en momentos en el que el comercio está atravesando una “baja en sus ventas”.

Adolfo Trípodi, de la Federación Económica de Mendoza, manifestó que en cualquier comercio del mundo los clientes deben dejar sus bolsos en lockers por razones de seguridad y lamentó que se haya llegado al extremo de pedirle al público que se saque los abrigos para ingresar. Aunque asintió que en muchos negocios solicitar que muestren los bolsos se ha vuelto una práctica habitual debido a la cantidad de “mecheras”. Al mismo tiempo que reconoció que no suelen radicar las denuncias.

“Hay muchas mecheras y sufrimos muchos robos a diario, es la realidad. A quién vamos a denunciar y para qué. Las veces que hemos llamado a la Policía nos han hecho nada. Pero hay que ser inteligentes para no generar rispidez con el cliente. A mi negocio entran mil personas y el 1% roba, el resto son buenas personas y se merecen un buen trato”, finalizó.

http://www.elsol.com.ar/nota/305970

Sobre Mario Vadillo

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