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IVA: Un tributo al consumo

11755637_10207445243556084_8742273722236282567_n«En América Latina hay países como Argentina en los que el IVA representa un 30% del total de la recaudación fiscal».

El Impuesto al Valor Agregado (IVA) es un impuesto al consumo por la que recarga un 21% (veintiún por ciento), que se aplica a la venta de cosas, a la prestación de servicios y a las importaciones de ciertos bienes.

Los impuestos al consumo gravan al acto de consumir bienes y servicios : tanto alimentos, bebidas, indumentaria, artículos de tocador y perfumería, combustibles, servicios públicos, seguros, etc.

Los impuestos son parte de la Política Tributaria que debe ser equitativa, es decir, promover la igualdad. Este concepto comprende la equidad horizontal y la equidad vertical. La primera se refiere a que si dos contribuyentes tienen iguales características deben ser tratados de igual manera, mientras que la equidad vertical se basa en que las personas con diferente capacidad de pago ( los de menores ingresos ) deberían pagar diferentes cantidades de impuestos.

El concepto de progresividad establece que para que un impuesto sea equitativo un contribuyente de mayores ingresos debería pagar más no sólo en valor absoluto, sino también proporcionalmente.

Dado que los hogares de menores ingresos gastan en consumo todos sus ingresos y los hogares de mayores ingresos tienen capacidad de ahorro, los primeros tienen todos sus ingresos gravados mientras que los segundos solo una parte de ella.

Los impuestos son un mecanismo para financiar el gasto público mediante el cual el Estado redistribuye ingresos desde los sectores más ricos hacia los más vulnerables, sean personas, sectores económicos o regiones y son en sí mismos un instrumento de redistribución de ingresos.

¿Un tributo «injusto»?

El IVA es un impuesto al precio de compra. Es una carga fiscal sobre el consumo que es financiada por la persona que adquiere un producto o un servicio.

El IVA solo lo paga el consumidor final, el resto de los eslabones de la cadena comercial (el fabricante, el intermediario, el negocio en la calle) pueden descontar el IVA de su factura impositiva, de modo que no incide en sus costos.

El IVA desde la perspectiva de la gente común, es un tributo «regresivo», ya que lo pagan todas las personas que hacen una compra sin importar su nivel socio-económico.

El IVA es injusto, porque grava la totalidad de las compras que realiza una familia con bajos ingresos, que gasta la totalidad de sus ingresos en consumo, mientras que a una familia de altos ingresos y empresas, su incidencia es mínima.

El IVA, debería ser un discriminado con un baja alícuota o sin gravar en relación a los bienes de consumo básicos para las familias (canasta), y tener una alta alícuota en los suntuosos y los que representan un daño a los consumidores, como el alcohol, tabaco, y otros.

¿Vos que opinas?

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12/07/15 Por Mario N. Vadillo

Fuente: PROTECTORA, Asociación de Defensa del Consumidor

 

 

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