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El consumidor resigna calidad por precios bajos

Según un estudio, las primeras marcas perdieron terreno en el mercado, debido a que los compradores se inclinan por opciones económicas. La inflación y el deterioro de los ingresos agudizaron los comportamientos selectivos que se extenderán durante todo el año e incluso hasta 2018, advirtió un especialista.

ESTRATEGIA. La elevada inflación prolongará el control del gasto y las conductas restrictivas de los consumidores. foto de archivo

A la hora de comprar alimentos, el consumidor argentino promedio es reacio dejar las primeras marcas y a elegir aquellas de segunda o de tercera calidad. En contextos económicos favorables, el argentino es marquista. Sin embargo, en el escenario actual, de inflación y de pérdida del poder adquisitivo de los salarios, el consumidor promedio desarrolló su capacidad para buscar precios y ofertas. Pero, además, consolidó un cambio en su criterio de selección de marcas: con mayor frecuencia sustituye las más caras por las económicas, e incluso reemplaza productos que considera caros por artículos de diferentes categorías.

Según un informe de la consultora especializada Focus Market, elaborado con el aporte Scanntech (una firma de soluciones tecnológicas para puntos de venta), las marcas más caras de productos alimenticios alcanzaron, hasta el primer cuatrimestre del año, casi el 42% del mercado de consumo masivo. Las segundas marcas registraron una proporción del 30%; las terceras, del 26,5% y las marcas mayoristas, del 1,2%.

No obstante, el reporte de la consultora, que dirige Damián Di Pace, subrayó que las primeras marcas comenzaron a perder terreno en la preferencia de los compradores. “Las marcas caras, con un rango de precio mayor al 15% del promedio, perdieron el 1,8% del mercado en comparación al año anterior”, precisó el estudio de Focus Market. En cambio, la consultora advirtió que el segmento de las terceras marcas se desarrolló a un ritmo mayor, hasta alcanzar el 26,5% de la facturación actual.

El retroceso de las primeras marcas en la elección de los compradores se explica, según indicó Di Pace, por la pérdida del poder adquisitivo de los ingresos. “En general, el consumidor argentino es marquista. Le cuesta resignar las primeras marcas. Pero, en la actualidad, lo hace para optimizar su ticket de gasto ante la caída de los salarios, a causa de la inflación. En un contexto de estabilidad, por lo general, las primeras marcas incrementan su participación en el mercado”, analizó el experto, durante una charla con LA GACETA.

Para confeccionar su estudio, Focus Market relevó 2.300 marcas de artículos, no sólo a partir del movimiento de precios, sino también en relación al volumen de ventas. Di Pace, quien también se desempeña como asesor de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), subrayó que la sustitución de marcas caras por aquellas más económicas no es el único desplazamiento que reflejan los compradores argentinos. Según el especialista, los productos alimenticios, relevados en el informe, son inelásticos; es decir que su demanda no debería caer, independientemente del nivel de ingreso de los consumidores.

Sobre este punto, el especialista señaló que, por en general, cuando retrocede la demanda de una primera marca, sube la segunda. Esta es la dinámica habitual. Sin embargo, en el período analizado, hubo primeras marcas que aumentaron su demanda, porque funcionaron como sustitutas de otras, incluso en productos de diferentes categorías. Aquí, el consultor puso como ejemplo lo que sucede con la yerba mate. “Las primeras marcas de este producto aumentan su demanda porque, al igual que las primeras marcas de té y de café, se imponen en el mercado frente a la caída que registran las primeras marcas de bebidas sin alcohol”, argumentó.

Restricción del gasto

El incremento de la inflación, y el consecuente deterioro de los ingresos consolidó cambios en las conductas de consumo, que se verifican en el desplazamiento de marcas y de productos. Consultado sobre el comportamiento que exhibirán los compradores argentinos en lo que resta del año, Di Pace proyectó una consolidación de las marcas económicas en la preferencia de los consumidores.

La inflación del primer cuatrimestre fue del 9,1%; sin embargo, os alimentos subieron, en promedio, el 10,2%. Por lo tanto, según observó el analista, los precios de los alimentos estuvieron por arriba de la inflación promedio. “Esto hace que el desplazamiento de marcas y de productos se convierta en una oportunidad para las marcas económicas”, apuntó Di Pace.

“Al margen de los vaivenes de la política monetaria, el Gobierno aún tiene pendiente mejoras en la política de subsidios a los servicios públicos. El reajuste de las tarifas continuará en 2018, por lo cual es de esperar que esto repercuta en los precios de los alimentos. En consecuencia, las marcas más baratas tendrán incidencia este año y el que viene en las decisiones de consumo”, concluyó el experto.

http://www.lagaceta.com.ar/nota/731464/actualidad/consumidor-resigna-calidad-precios-bajos.html

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