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La ley de genéricos casi no se cumple

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Ocurre sobre todo con recetas de prestadoras de salud. Hay responsabilidades compartidas: los médicos no prescriben estos medicamentos, en las farmacias no los ofrecen y los consumidores no suelen pedirlos. Se cumplieron 10 años de la sanción.

Muchas buenas intenciones quedan a medio camino cuando tropiezan con intereses, simple negligencia o falta de compromiso. Tal es el caso de la tan mentada ley de genéricos que, si bien fue sancionada en 2002, una década después su aplicación es parcial, afectando la accesibilidad a los medicamentos, entendidos como un bien social que debe garantizarse. En un contexto de dificultades económicas y con un mercado farmacéutico que suele tener faltantes de algunos productos específicos, la aplicación de la norma adquiere otro cariz.

Se trata de la ley que apuntó a que los pacientes tengan la potestad para elegir entre diversas marcas comerciales de una misma droga de manera de poder priorizar el menor costo, si así lo quieren. Para ello se estipuló la necesidad de que el médico consignara la composición en la receta, acompañada de la marca comercial sugerida y que explicite si acepta o no que esta última sea reemplazada. En el caso en que no se deja constancia de la negativa, el farmacéutico hace firmar la conformidad del paciente con el cambio realizado.

Sin embargo, en la mayoría de los casos la realidad le sigue el juego al sistema y los pacientes dejan de aprovechar este derecho adquirido. Más de una persona se retira de la farmacia sin comprar lo prescripto porque no le alcanza para pagarlo, sin saber que probablemente podría haberlo resuelto cambiando de laboratorio, teniendo en cuenta que en promedio hay diferencias abismales entre el genérico y las primeras marcas. Otro tanto ocurre cuando no se consigue el mismo medicamento que el médico recetó. En dichos casos, hay farmacias que no aceptan cambiarlo o, si lo hacen, no realizan el descuento de la obra social. Es decir, los factores determinantes son varios y entre los diferentes actores se pasan la pelota.

Responsabilidad compartida

Absolutamente todas las fuentes consultadas coincidieron en que la ley no se aplica correctamente. Se trata de referentes del ámbito médico, farmacéutico y gubernamental, pese a que reconocen que es una buena norma.

Cuando la receta es particular, es decir que no tiene descuento de una prestadora, no hay mayores problemas, salvo que el médico consigne la negativa. Pero las cosas se complican cuando se trata de una obra social o prepaga que hace un descuento sobre el medicamento. No es extraño escuchar al farmacéutico decir que no puede reemplazarse por otro pese a que no hay aclaración del médico, ante lo cual aducen por ejemplo que la confección de la receta consigna la marca y por lo tanto esto lo impide. En estos casos prevalece el temor a que la receta sea rechazada por la obra social.

«Se cumple en la medida que la farmacia u obra social lo exige», aseguró Ignacio Berríos, presidente del Círculo Médico de Mendoza, aunque aclaró que «puede ocurrir que el paciente esté aferrado a una marca comercial».

En tanto, desde el Departamento de Farmacia (contralor estatal) y el Colegio Farmacéutico le dieron mayor peso al hecho de que muchos médicos aclaran en la receta que no quieren el cambio, cerrando de plano la posibilidad de realizarlo, ya que este es el único caso en que no puede concretarse.

Sol Marín, directora de Farmacología de la provincia, sostuvo: «Cuando salimos de inspección, los farmacéuticos dicen que recomiendan el cambio pero sabemos que en realidad no lo hacen». Y destacó que el medicamento se necesita de manera inmediata pero en muchos casos eso no se resuelve en el momento.

Amalia Braconi, inspectora de este área, explicó que en sus visitas a las farmacias se encargan de verificar que haya stock suficiente y que esto se cumple, mientras que se observa que la mayoría de los médicos coloca que no acepta el reemplazo. Asimismo se encargan de preguntar a los farmacéuticos si ponen en conocimiento de quien lleva la receta todas las opciones que hay, lo cual explicaron hacen sólo ante la consulta del interesado. En este sentido, el director del organismo, Alejandro Attanasio, subrayó: «Nosotros confiamos en lo que dice y en el desempeño del profesional». En definitiva, aceptaron que por cuestiones comerciales o técnicas muchas veces no se cumple la norma, pero que en esos casos se está infringiendo la ley.

Para Berríos, entre los médicos hay desconocimiento del mercado de genéricos y por eso terminan inclinándose por la marca más comercial de la cual tienen más información gracias a los agentes de propaganda médica.

«Los que venden los productos son los médicos, los farmacéuticos sólo los dispensamos», afirma Jorge Jackubson, del Colegio Farmacéutico, para quien la ley se cumple según el farmacéutico y la farmacia. Asimismo, confirmó que «se sustituye poco en la seguridad social».

Pacientes protagonistas

Berríos destacó que «es necesario el compromiso de los médicos para hacer más accesibles los medicamentos y debe ser una exigencia por parte del paciente».

Ocurre que el consumidor no siempre está al tanto de este derecho. Por otra parte, desconoce el mercado y respeta mucho la opinión del profesional de la salud, mientras que también puede haber depositado su confianza en un medicamento que antes le ha dado buen resultado o que la publicidad ha posicionado como la mejor opción.

Pese a que en las farmacias debe exhibirse un cartel informando al paciente de esta posibilidad, lo cierto es que no está instalado ni el conocimiento ni la conciencia respecto del asunto. Desde el departamento de Farmacia confirmaron que sería necesario realizar campañas al respecto.

Pese a la persistencia de dudas, hay una certeza: la calidad de las primeras marcas es tan buena como la de los genéricos. «La calidad de los medicamentos en Argentina es muy buena y el 80% es fabricado en el país a partir de drogas que se compran en países como India, Paquistán y China», explicó Jackubson. Y que «la gente tiene mucha desconfianza porque la siembran desde las publicidades», mientras consideró que es más difícil el reemplazo cuando se trata de enfermedades crónicas porque ya se ha probado un determinado producto.

6/10/12 Fuente: Los Andes

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