No obstante, esta iniciativa tiene otro motivo: evitar al mismo tiempo un tema políticamente sensible antes de las elecciones al Senado de noviembre.
Los demócratas temen que los republicanos utilicen, de cara a los electores, cualquier acción de la FCC como un intento del presidente Barack Obama y su partido de controlar y regular internet.
En lugar de imponer regulaciones más estrictas a las que se oponen los proveedores de banda ancha, el presidente de la FCC, Julius Genachowski, retrasó su decisión argumentando que buscaba más opiniones. Quiere saber cómo reaccionarán las empresas y los consumidores si los dispositivos inalámbricos son tratados de manera diferente que las líneas de banda ancha en casa.
La Comisión Federal de Comunicaciones ha estado presionando a las compañías de cable y de internet durante meses para encontrar un consenso sobre el espinoso tema de la neutralidad de la red, un debate sobre si los proveedores de internet de alta velocidad deben permitir dar un trato preferencial a los proveedores de contenidos que pagan más por la transmisión de sus datos.
Las empresas de internet han llevado a cabo una serie de reuniones presenciales y telefónicas este verano con el objetivo de crear un marco común sobre el tratamiento de los datos que fluyen a través de conexiones de internet tanto domésticas como las de los dispositivos inalámbricos.
Sin embargo, esas conversaciones han fracasado en su objetivo de lograr un consenso debido a diferencias importantes en el tratamiento de la banda ancha inalámbrica. Lo que está en juego es la rapidez con la que los dispositivos móviles pueden recibir y descargar vídeos y otros contenidos.
“Hemos hecho progresos durante el año pasado, pero todavía tenemos trabajo que hacer”, dijo Genachowski.
“El presidente esta tomando los avances en las conversaciones de la industria como motivo para retrasar un proyecto de decreto y, así, posponer una decisión hasta después de las elecciones”, dijo la analista Rebecca Arbogast, de Nicolás Stifel.
Algunos proveedores de banda ancha están apuntando a la propuesta presentada a comienzos de este mes por parte de Google y Verizon como una señal de progreso. Su plan se ofrecerá a los proveedores una mayor flexibilidad para administrar el tráfico de banda ancha móvil y, posiblemente, crear un “carril rápido”.
“Incluso una propuesta que acepte las normas puede estar viciada en sus detalles y corre el riesgo de perjudicar el objetivo fundamental de preservar una Internet abierta”, dijo Genachowski en un comunicado que pretende dilatar la decisión dando un período de 55 días de reflexión.
Los defensores de la neutralidad de la red, incluidos los grupos de interés público, argumentan que los consumidores se verán perjudicados si las compañías crear una internet de dos niveles, siendo la oferta de velocidades superiores como un servicio ‘premium’.
Compañías como AT&T y Verizon dicen que necesitan priorizar el tráfico en las redes inalámbricas debido a la congestión para que las personas puedan hacer y recibir llamadas telefónicas.
05/09/2010 Fuente: Reuters
El futuro de Internet
Voy a hablar otra vez del acuerdo Google-Verizon. Uno, porque es muy importante para el futuro de Internet. Y dos, porque quiero darle una respuesta a Alberto Arebalos, directivo de Google para América latina, quien el domingo pasado comentó mi columna del 29 de agosto sobre aquel acuerdo.
Mi artículo sostiene que el acuerdo Google-Verizon (GyV) pone en peligro a la Internet que conocemos y usamos. El de Arebalos sostiene lo contrario. Quizás los hayan leído. Para evitarnos larguísimas citas, leer la propuesta de Google y Verizon (GyV) en Internet o a través de un link en mi blog. Así pueden contrastar mis opiniones con lo que dicen aquellas empresas.
De entrada, digo que no puedo agotar el tema aquí. Prometo retomarlo en el futuro.
Luego, para evitar que algunos lectores que llegaron hasta aquí se vayan corriendo aburridos, les aseguro que la cuestión vale la pena. Imaginen que en la Argentina se abriera paso a la discriminación en Internet. Por ejemplo, telefónicas amigas de los Kirchner, eventualmente beneficiadas por un cierre de Fibertel, podrían bloquear contenidos del Grupo Clarín. Y Clarín podría vengarse con armas parecidas si Fibertel sobreviviera. Los usuarios, inermes y perjudicados.
Arebalos sostiene que GyV están a favor de la neutralidad en Internet, es decir, de la prohibición de discriminar contenidos, aplicaciones, servicios, etc., por razones comerciales, ideológicas y políticas, entre otras.
Quizás el principal problema de la propuesta de GyV es la ambigüedad. Mientras esas empresas dicen que defienden una Internet neutral, el documento que difundieron incluye previsiones que parecen apuntar a lo contrario.
Google y Verizon deberían reelaborar su propuesta en términos absolutamente inequívocos.
La propuesta habla de garantías para la neutralidad, pero permite a los proveedores de banda ancha un “razonable” control de la red. Yo no me quedaría tranquilo si mi libertad de elección dependiera de lo que cuaquier empresa o persona consideran “razonable“. GyV exponen algunas áreas para ese control, pero algunas son puertas abiertas para el uso discrecional de la red. Por ejemplo, los proveedores pueden discriminar contenidos o servicios para “asegurar un servicio de calidad para el usuario” y también para favorecer “las elecciones de un consumidor”. ¿Qué es “calidad”? ¿Qué elecciones? ¿Y si esas elecciones suponen una red que sólo transporta ciertos contenidos?
Y también, ¿cómo se interpretan estos conceptos? La propuesta de GyV es difusa: sostiene que aquel “razonable” control debe ser coherente con los estándares adoptados por una “organización independiente ampliamente reconocida” relacionada con Internet. ¿Cuál, cómo se la elige?
Ahora vamos a los puntos en que la propuesta oficial de GyV ha encontrado más críticas en EE.UU.
1. Las empresas prestadora podrían darle prioridad a servicios “adicionales o diferenciados”.
2. GyV quieren que la banda ancha móvil quede aparte, “por ahora”, de todas las seguridades que prometen porque ese servicio tiene características únicas, porque tiene una “naturaleza competitiva” y porque “todavía está en desarrollo”.
Con respecto al punto uno: ¿Qué servicios adicionales o diferenciados?
En cuanto al punto 2, el “por ahora” es inquietante. ¿Cuánto dura un “ahora”? Y si la Internet móvil es “competitiva” no necesita ningún trato especial en un sistema capitalista. Y si ese campo aún “está en desarrollo” es mejor no cercarlo. Los sistemas de búsqueda en Internet estaban en desarrollo cuando Google se inició. Y fue la neutralidad lo que le permitió pasar de ser una pequeña y vulnerable empresa a convertirse en la más grande de Internet. De lo contrario, alguna gran corporación se lo hubiera impedido.
Por último: Quizás Verizon, empresa de telecomunicaciones, socia de Google, no sea amiga sincera de la neutralidad. En septiembre de 2007, bloqueó mensajes de texto de una entidad partidaria del derecho al aborto. No eran spam. Estaban dirigidos a personas que habían aceptado recibirlos. Verizon pidió disculpas.
Ah, me olvidaba. Chile acaba de aprobar por ley la neutralidad de Internet.
05/09/2010 Fuente: Diario Los Andes
*Periodista. www.robertoguareschi.com.
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