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Aerolíneas Argentinas la hizo esperar varias horas «más de la cuenta» y deberán pagarle daño moral

demora vueloLa Justicia tuvo en cuenta que, por las demoras y cancelaciones generadas por un paro de pilotos, la mujer perdió tiempo de vacaciones y con su familia. Cuáles fueron los argumentos de defensa de la compañía aérea. Qué dice la ley en estos casos

La llegada de las vacaciones siempre es un momento esperado por los argentinos para descansar en familia, en pareja, solo, dentro o fuera del país, en la playa, la montaña, un resort o en el destino que más nos guste o aquél para el que de el presupuesto, lo cierto es que la idea es pasarla bien y -en lo posible- desestresarse.

Es por eso que, a la hora de tomar un vuelo, nadie quiere llevarse sorpresas. Y si bien una pequeña demora puede, en definitiva, resultar algo menor -aunque no por eso menos molesto- cuando la misma tiene lugar durante días u horas la situación se torna totalmente diferente. Y más aún cuando la empresa no da respuestas sobre lo que pasa y cuándo se va a solucionar el problema, cuando la espera es con niños pequeños o personas mayores y, encima, sin la posibilidad de salir del aeropuerto.

Es en estos casos en los que los usuarios se plantean a quién pueden recurrir, quiénes son los responsables, qué posibilidades de reclamo existen, entre otros interrogantes.

De acuerdo con la normativa vigente, se estipula que si la demora es de unos minutos o pocas horas, los pasajeros perjudicados tienen derecho a realizar de dos a tres llamadas y tomar un refrigerio, dependiendo del horario.

Por lo tanto, si la aerolínea no cumpliera con estos servicios, los viajeros pueden realizar el reclamo en el aeropuerto.

Ahora bien, cuando la demora es mayor, la protección legal respecto de sus derechos parece no ser suficiente si se tiene en cuenta que el usuario ocupa una posición desventajosa frente al oferente del producto.

En este sentido, vale aclarar que los derechos de los pasajeros que utilizan transporte aéreo están contemplados por la resolución 1532/98 del Ministerio de Economía y Obras y Servicios Públicos que fija un plazo mínimo de cuatro horas para que se pueda reclamar a las aerolíneas por retrasos, cancelaciones o pérdida de conexión de vuelo.

Al respecto, el artículo 12 de la normativa indica que «si debido a circunstancias operativas, técnicas, meteorológicas o de índole comercial, el transportador cancela o demora un vuelo o la entrega de equipaje por más de cuatro (4) horas, o deniega el embarque porque no puede proporcionar espacio previamente confirmado (overbooking o sobreventa), o no puede hacer escala en el punto de parada – estancia o de destino del pasajero, o causa a un pasajero la pérdida de un vuelo de conexión para el que tenía una reserva confirmada, el pasajero tendrá el derecho a: su inclusión obligatoria en el vuelo inmediato posterior del mismo transportador para su destino, o al endoso de su contrato de transporte, incluyendo conexiones con espacio confirmado, cuando sea aceptable para el pasajero, o a ser reencaminado por otra ruta hacia el destino indicado en el contrato, por los servicios del transportador o en los servicios de otro transportador, o por otro medio de transporte, en estos últimos casos sujeto a disponibilidad de espacio».

En este contexto, hace pocos días se dio a conocer un fallo que deja en evidencia que este problema es más común de lo que parece. La Justicia, esta vez, condenó a Aerolíneas Argentinas por hacer esperar a una mujer más de dos días para abordar un vuelo e irse de vacaciones.

Larga espera
En esta oportunidad, se trató del caso de una mujer que compró pasajes por Aerolíneas Argentinas para ser trasladada desde Buenos Aires hasta Bogotá el 11 de enero de 2008 en el vuelo AR 1372. La hora de partida era a las 8.

Ese día, la señora se dirigió al aeropuerto para tomar el avión pero, debido a diversos problemas gremiales que tuvieron lugar durante esa fecha éste fue demorado y, posteriormente, cancelado sin que se le informara una fecha aproximada de reprogramación.

Al día siguiente, la damnificada realizó los trámites en la oficina de Migraciones del aeropuerto, pero el vuelo no partió de Ezeiza sino hasta 24 horas después. En total, tuvo que aguardar más de 50 horas para hacer uso del servicio.

A su regreso, la mujer demandó a Aerolíneas Argentinas por los daños derivados del incumplimiento de un contrato de transporte aéreo internacional. Estimó su reclamo en u$s114 por el daño material, equivalentes a dos días de alojamiento en un hotel que había perdido, y $30.000 por el daño moral.

El juez de primera instancia admitió parcialmente el reclamo por la suma de $8.400 ($400 por el perjuicio material y $8.000 por el moral).

Entonces, ambas partes se quejaron por esa decisión ante la Cámara Federal de Apelaciones Civil y Comercial.

Aerolíneas se agravió porque en la sentencia no se tuvo en cuenta la huelga de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas, invocada al contestar la demanda como causal de fuerza mayor para librarse de responsabilidad.

La empresa sostuvo que esa circunstancia la situó en la imposibilidad de cumplir con los vuelos programados. Sin perjuicio de ello, cuestionó el reconocimiento de los daños material y moral por no considerarlos probados.

En cambio, la reclamante se quejó por los montos fijados ya que los consideraba exiguos en atención a los padecimientos que dijo haber experimentado durante las cincuenta y seis horas de espera en el aeropuerto hasta la salida del vuelo que la trasladó a Colombia.

Asimismo, negó que la situación vivida haya sido la de una simple demora asimilándola, por su duración, a un incumplimiento definitivo del contrato de transporte por parte de la compañía.

Los camaristas señalaron que el criterio tradicional de la Justicia es el de admitir esta clase de perjuicio en los contratos de transporte aéreo ya que se trata de un tipo que, en la gran mayoría de los casos, se da por sentado.

Por otra parte, los magistrados enfatizaron que el juez reconoció que la espera de más de dos días de la mujer y su familia fue más que una mera molestia, llegando a constituir una pérdida de tiempo e, inclusive, de vida.

«Si bien no puede hablarse de un incumplimiento definitivo por parte de Aerolíneas porque la reclamante fue finalmente transportada a Bogotá, la demora de dos días en la partida importó una verdadera modificación en su plan de vacaciones«, enfatizaron.

«Está probado que tenía contratados el traslado y la estadía en «San Andres Island», visita que se vio acortada por la pérdida de los dos primeros días de su viaje de placer. En estos casos, media una intrusión en el ámbito de libertad del pasajero por parte de la empresa de transporte», remarcaron los magistrados.

Por ese motivo, en la sentencia, los jueces Guillermo Antelo, Ricardo Recondo y Graciela Medina destacaron que «no hay dudas de que la frustración -aunque sea parcial- de un momento tan esperado en el año como son las vacaciones genera un trastorno considerable en el ánimo de la persona«. Por tal motivo, estimaron que la suma del daño moral debía elevarse a la suma de $15.000 más los intereses correspondientes.

26/6/13 Fuente: Iprofesional

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